viernes, 22 de junio de 2012

La Conferencia de Wannsee





Existen escasas -aunque contundentes- pruebas documentales acerca de la llamada “Solución final” por los nazis que no fue, sino, otra cosa que la fría, implacable y precisa planificación de la Shoá (Holocausto) del pueblo judío.

Las pruebas del horror

Si el “Diario de Ana Frank” es un testimonio particular y personal, conmovedor y, desde el punto de vista histórico, podría clasificarse de testimonio contemporáneo a los hechos. También es cercano a la Historia Oral -que tanto ha servido para la reconstrucción de las vivencias cotidianas, dentro del campo de la historiografía contemporánea, especialmente-.

Los llamados “Protocolos de la Conferencia de Wannsse”, son una demoledora confesión de la preparación y planificación del crimen del régimen nacionalsocialista contra el pueblo judío. No significan que eso se iba a perpetrar, sino que, en su ya comenzada perpetración, se iba a intensificar. Por cuanto dicho crimen -el genocidio- ya se estaba realizando desde, al menos, el establecimiento de las leyes raciales de Nuremberg. En efecto, aquí, al organizar lo que será la etapa final o “Solución final” del exterminio los dirigentes nacionalsocialistas, confiesan de plano.

La confesión del horror y el delito no era lo que pretendían los jerarcas nazis, por supuesto. En realidad, no deseaban dejar huellas de sus manos manchadas en sangre, pero es lo que sucedió: la tinta reveló la sangre.

Mundos narrativos y ucronías interesantes

Respecto al hermetismo buscado, hay unas interesantes reflexiones noveladas en la obra "Patria", de Robert Harris. Que es una ucronía (un género narrativo que se caracteriza porque, la acción, se desarrolla en un mundo formado a partir de un momento del pasado, en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como sucedió en el mundo real), en la que se muestra una trama policial con el trasfondo político de Wannsee... veintidós años después. Se trata de una Europa que vive los años sesenta del pasado siglo y, en la cual, Alemania habría ganado esencialmente la II Guerra Mundial. La URSS, tras los Urales, mantendría una resistencia a base de guerra de guerrillas, y los Estados Unidos quedarían al margen.

Pero, todo ese escenario narrativo, sólo es la excusa argumental del autor para imaginar una dimensión mayor del horror, una imaginación que la Historia no puede permitirse pero la novela sí: que hubiese podido suceder si lo preparado en Wannsee hubiese tenido éxito -lo cual implicaba la victoria alemana, por eso Harris establece ese escenario narrativo, ese mundo posible que es la ucronía dentro de los mundos posibles literarios, a medio camino de éstos y la ciencia-ficción.

Hay más novelas sobre el tema del Tercer Reich y las ucronías como "El hombre en el castillo" de Philip K. Dick, o "En presencia de mis enemigos" de Harry Turtledove toca el tema de una Alemania nazi victoriosa y... cómo sobreviven de manera oculta y estremecedora unos pocos judíos que escaparon a la Shoá.

Pero la Conferencia de Wannsee anda lejos de la ciencia-ficción y de la ucronía narrativa, fue algo que sucedió y sabemos como y por qué sucedió, contemplemos primero el escenario: los lagos de Wannsee al oeste de Berlín.

Los lagos de Wannsee

El nombre Wannsee (en alemán: Großer Wannsee) se refiere a un conjunto de dos lagos que se encuentran al suroeste de la ciudad de Berlín, en una zona de recreo de los berlineses, los dos lagos se hayan unidos entre sí, dependen en lo hidrográfico del río Havel y dan nombre al distrito en el que se localizan. De ambos lagos, el mayor se denomina Großer Wannsee (Gran Wannsee) y el menor Kleiner Wannsee (Pequeño Wannsee), tatno uno como otro se encuentran en el río Havel, solamente están separados por el puente de Wannsee.

La zona de Wannsee, como se ha dicho, resulta ser un punto central de recreo y ocio para los berlineses, sus aguas y sus bosques forman ya un atractivo natural. Por eso los berlineses adinerados tenían y aún tienen en él palacetes, mansiones, segundas residencias y hasta casas de campo, para pasar allí sus momento de ocio, sea vacacional o sea de fin de semana.

En Wannsee se encuentra también un notable conjunto artificial, ideado y construido por Richard Ermisch -arquitecto, diseñador y pintor- y su colega Martin Wagner -arquitecto y urbanista, adherido al expresionismo-, se trata del Strandbad Wannsee, construido entre 1920 y 1930, todavía durante la República de Weimar, y es un centro lúdico y de diversión, con una serie de edificios alargados y bajos que recuerdan a una sucesión de dunas, el Strandbad Wannsee presenta una de las playas artificiales más largas de Europa.

Actualmente, dentro del distrito de Wannsee, el edificio donde se reunieron los jerarcas nazis, para preparar la Shoá, se ha convertido en monumento conmemorativo, es una casa-museo y centro educativo respecto a la Shoá..

La reunión en la Villa Marlier

En el distrito de Wannsee se halla la Villa Marlier, un edificio construido a principios de la I Guerra Mundial, entre 1914 y 1915, fue el lugar escogido por Reinhard Heydrich -jefe de las SD y la Gestapo; el jefe del conjunto de las SS era el Reichsführer Heinrich Himmler- para organizar una reunión. La reunión la había ordenado el Reichsmarshall Hermann Göering, sin duda a iniciativa de Hitler -en esa época Göering era el "primero" en la linea sucesoria de Hitler-, y su motivo era abordar que "solución" encontrar al "problema judío" -que solo era problema para los nazis y su delirante cosmovisión antagónica-.

Heydrich convoca la reunión en la Villa Marlier, en enero de 1942, y llama a todos los oficiales superiores nazis cuyos departamentos se verían, presumiblemente, implicados en la preparación y ejecución de la llamada "Solución final", que no es otra cosa que el exterminio de los judíos de toda Europa. No solo de la Europa ocupada en esos momentos por los nazismo, sino ...de toda, así se hablan de países no beligerantes o neutrales como España, Portugal, Suiza, Suecia, o Turquía, por ejemplo.

Lo cual demuestra, ya, que se trata de la previsión de un acto sacrificial monumental -a escala inimaginable- y que, además, incluía, sin el menor complejo, a países donde teóricamente los nazis no tenían ninguna autoridad. Ni por si misma, ni por "derecho de conquista".

Lo que indica, a su vez, que la idea era aumentar exponencialmente el genocidio, que ya se estaba ejecutando, y que, se contemplaba, el continuarlo y acabarlo tras el fin de la guerra. Luego, la excusa que dan algunos elementos revisionistas respecto a que, en esa reunión, se trata "simplemente" de preparar “medidas” de "precaución" para aislar a "enemigos potenciales" en "campos de prisioneros se derrumba absolutamente. Ni Irving, ni Garaudy -si bien, este último más matizable- ni otros revisionistas pueden hacer nada frente al clamoroso testimonio que representan los protocolos de Wansee,
Las convocatorias de Wannsee
Es el Reichsmarshall Hermann Göering, en 1942 segundo de Hitler, quién se encarga de convocar la reunión, lo hace “puenteando” al Reichsführer de las SS Heinrich Himmler -con quién mantenía una enconada lucha por ser el previsible sucesor de Hitler y, entre tanto, su segundo- y encargando la cuestión al jefe de las SD y la Gestapo Reinhard Heydrich, que será el convocante directo de los jerarcas de aquellos departamentos del régimen que considere afectados en la cuestión.

Convocatoria y asistencia a la reunión

¿Por qué la orden por escrito no sale directa de Hitler? Pues para no mancharse las manos, por eso se lo encarga a Göering. Éste, que tampoco desea figurar demasiado directamente pero sí ejecutarlo a complacencia de Hitler se lo encarga a Heydrich -así le hace un feo a Himmler, y, además, da poder ejecutivo a su máximo rival dentro de las SS que era, también, su teórico segundo, ni más ni menos, que el el jefe de la Gestapo y las SD... Reinhard Heydrich-.

La carta de Göering -que es de julio de 1941- a Heydrich dice lo que sigue:

Berlin, 31 de Julio de 1941

Der Reichsmarschall des Großdeutschen Reiches

[Mariscal del Gran Reich Alemán]

Beauftragter für den Vierjahresplan [Plenipotenciario para el Plan Cuatrienal]

Vorsitzender des Ministerrats für die Reichsverteidigung [Presidente del Consejo de Ministros para la Defensa del Reich]

Al Jefe de la Policía de Seguridad y del SD

SS Gruppenführer Heydrich

Berlin

Complementando la tarea puesta a su cargo en el edicto fechado el 24 de enero de 1939, y que consiste en resolver la cuestión judía de la manera más conveniente posible, dada las condiciones presentes, por medios de emigración, o de evacuación, le encargo que efectúe los preparativos necesarios relacionados con la organización y los aspectos prácticos y materiales, con objeto de conseguir una solución global [Gesamtlösung] de la cuestión judía en las esferas de influencia alemana de Europa.

En la medida en que esto atañe las competencias de otras instancias centrales, éstas deberán ser involucradas.

Le encargo, además, me someta con rapidez un plan global de las medidas prácticas materiales y de organización, para la ejecución de la deseada solución final [Endloesung] de la cuestión judía.

GÖERING


Primera Carta de Reinhard Heydrich convocando la reunión

A su vez Heydrich convocó a los departamentos que consideró adecuados para el “encargo” y escribió, a su vez, este modelo de comunicado a los asistentes:

Jefe de la Policía de Seguridad Berlín SW 11, 29 de noviembre de 1941

y del SD Prinz-Albrecht-Str. 6

IV B 4 – 3076/41g (1180) Personal

Señor

Subsecretario de Estado Luther

Ministerio de Asuntos Exteriores

Berlín

Estimado Parteigenosse [miembro del Partido] Luther:

Con fecha de 31 de julio de 1941 el Reichsmarschall des Grossdeutschen Reiches (Mariscal del Gran Reich alemán) me encargó que efectuara, junto con las otras "instancias centrales" pertinentes, los preparativos necesarios relacionados con la organización y los aspectos prácticos y materiales para conseguir una solución global de la cuestión judía en Europa, y que le sometiera con rapidez un plan global a estos efectos. Adjunto fotocopia de dicho mandato.

Considerando la extraordinaria importancia de estas cuestiones, y a fin de llegar a un acuerdo con las instancias centrales pertinentes sobre los aspectos relacionados con esta solución final, sugiero que estas cuestiones sean objeto de una discusión conjunta, especialmente en razón de que desde el 15-10-1941 ya se están evacuando continuamente judíos del territorio del Reich, incluido el Protectorado de Bohemia y Moravia, hacia el Este.

Por lo tanto, lo invito a asistir a un encuentro con este fin, seguido por un desayuno, el 9 de diciembre, a las 12.00 horas, en la oficina de la Comisión Internacional de la Policía Criminal, Berlín, Am kleinen Wannsee Núm. 16 [tachado a mano y corregido] Am Grossen Wannsee Núm. 56/58.

[Anotación manuscrita: Calle cambiada después de una llamad telefónica del Sturmbannführer (mayor) Günther el 4 de diciembre de 1941.]

He enviado cartas del mismo tenor al Gobernador General Dr. Frank, al Gauleiter Dr. Meyer, a los Secretarios de Estado Stuckart, Dr. Schlegelberger, Gutterer y Neumann, como también al Reichsamtsleiter Director Dr. Leibbrandt, al SS-Obergruppenführer [teniente general] Krüger, al SS-Gruppenführer (general de división) Hoffmann, al SS-Gruppenführer [general de división] Greifelt, al SS-Oberführer [general] Klopfer y al Director Ministerial Kritzinger.

¡Heil Hitler!

Atentamente

[fdo. Heydrich]


Segunda y definitiva carta de Heydrich convocando la reunión

Reinhard Heydruch tuvo que suspender la reunión prevista para el 9 de diciembre de 1941, así que vuelve a escribir a Luther para volver a convocarlo, ahora sí, el 20 de enero de 1942, obviamente deseaban pasar las Navidades sin “trabajo”, está es la segunda carta de Heydrich a Luther:

Jefe de la Policía de Seguridad y del SD

Praga,

8 de enero de 1942

C.d.S. B. No. 18/42

Señor

Subsecretario de Estado Luther

Ministerio de Asuntos Exteriores - Berlín

Estimado Parteigenosse [miembro del Partido] Luther:

La reunión sobre la solución final de la cuestión judía y las preguntas relacionadas prevista para el 9 de diciembre de 1941 tuvo que ser cancelada a último momento, debido a ciertos acontecimientos que fueron dados a conocer repentinamente y que hicieron imposible la asistencia de algunos de los señores invitados.

Dado que el debate de los asuntos en cuestión no permite dilación alguna, lo invito nuevamente a una reunión, seguida por un desayuno, el 20 de enero de 1942, a las 12.00 horas, en Berlín, Am Grossen Wannsee 56-58.

El círculo de señores invitados e indicados en mi carta anterior queda sin cambios.

¡Heil Hitler!

Atentamente

[fdo. Heydrich]

Transcripción de las anotaciones manuscritas:

Arriba:

Sello rojo “Secreto”.

Sello del Ministerio de Asuntos Exteriores, Sección D III, 12 de enero de 1942

1) Pg [Parteigenosse (miembro del Partido)] Rademacher para su información [zur Kenntnis]

2) W.V. [Wiedervorlage (Presentar nuevamente)] 18/1 [18 de enero]; tachado, luego: 19/1 morgens

[19 de enero por la mañana]

[Rubricado por Luther]

Vorgemerkt [tomado nota de] luego rubricado y fechado 14/1 [14 de enero] por Rademacher

Abajo:

D III 709.g [número de archivo]

Protocolo de la reunión aún pendiente.

Archívese por el momento [z.d.A./ zu den Akten]

Rubricado y fechado 21/1 [21 de enero] por Rademacher


A partir de aquí la reunión ya no se dilató más en el tiempo, tal y como se había previsto se llevó a cabo en la Villa Marlier el veinte de enero de 1942. Los allí reunidos plasmaron en papel y -según algún testigo más “vivamente” de palabra- cual era su “Solución final” para un problema inexistente, más allá del ideario de su religión política. Sacrificaron a millones de personas por pura paranoia que, además, lo fue colectiva.
El comienzo de la reunión de Wannsee
Una vez convocados por Heydrich, se reunieron en la Villa Marlier los jerarcas implicados en dar forma a eso que Göering -y seguramente Hitler- llamaban “solución global a la cuestión judía”. Según el periodista Eugeni Xammar, Hitler, en una entrevista antes de su acceso al poder, había exclamado respecto a si pensaba resolver la “cuestión judía” a garrotazos lo que sigue: “Ojalá -responde Hitler- , si no fuera porque hay demasiados. El progromo es una gran cosa, pero hoy por hoy ha perdido buena parte de su eficacia medieval” (Eugeni Xammar, citado por Rosa Sala Rose en “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo”, pág. 245, Editorial Círculo de Lectores, Barcelona 2005)

Quienes participaron, quién dirigía ejecutivamente y cuales eran sus intenciones

El siguiente documento y listado muestra quienes fueron los participantes en la conferencia y que acudieron a la convocatoria así como a que departamentos representaban:

Geheime Reichssache

(Documento secreto del Reich)

30 Copias

copia no. 16

PROTOCOLO DE LA CONFERENCIA

I. Han participado en a la conferencia sobre la Solución Final (Endlösung) de la cuestión judía que tuvo lugar el 20 de enero de 1942 en Berlin, Am Großen Wannsee N° 56-58, las siguientes personas:
  • Gauleiter Dr. Meyer Reichsamtsleiter Dr. Leibbrandt [El Director de la Oficina del Reich]: Reichsministerium für die besetzten Ostgebiete [Ministerio del Reich para los Territorios Ocupados del Este]
  • Secretario de Estado Dr. Stuckart: Ministerio del Interior del Reich
  • Secretario de Estado Neumann Beauftragter für den Vierjahresplan: [Plenipotenciario para el Plan Cuadrienal]
  • Secretario de Estado Dr. Freisler: Ministerio de la Justicia del Reich
  • Secretario de Estado Dr. Bühler: Gabinete del Gobernador General
  • Subsecretario de Estado Luther: Ministerio de Asuntos Exteriores
  • SS-Oberführer Klopfer: Partei-Kanzlei [Cancillería del Partido]
  • Ministerialdirektor Kritzinger [Director Ministerial]: Reichskanzlei [Cancillería del Reich]
  • SS-Gruppenführer Hofmann: Rasse- und Siedlungshauptamt [Oficina Principal para la Raza y el Asentamiento]
  • SS-Gruppenführer Müller: Reichssicherheitshauptamt [Oficina Principal de la Seguridad del Reich]
  • SS-Obersturmbannführer Eichmann: Reichssicherheitshauptamt [Oficina Principal de la Seguridad del Reich]
  • SS-Oberführer Dr. Schöngarth, Befehlshaber der Sicherheitspolizei und des SD im Generalgouvernement [Comandante de la Policía deSeguridad y del SD del Gobierno-General]: Sicherheitspolizei und SD [Policia de Seguridad y del SD]
  • SS-Sturmbannführer Dr. Lange, Kommandeur der Sicherheitspolizei und des SD für den Generalbezirk Lettland, als Vertreter des Befehlshabers der Sicherheitspolizei und des SD für das Reichskommissariat Ostland. [Comandante de la Policía de Seguridad y del SD del Generalbezirk Letonia, como Representante del Comandante de la Policía de Seguridad y del SD en el Reichskommissariat de Ostland]: Sicherheitspolizei und SD [Policia de Seguridad y del SD]
El discurso de Heydrych

Reinhard Heydrich toma la palabra ante su auditorio y se dirige a él en los términos que recoge el punto II del acta de sesiones:

“II. Se abrió la reunión con la declaración del Jefe de la Policía de Seguridad y del SD, el SS Obergruppenführer Heydrich, quien anunció su nombramiento por el Mariscal del Reich como Plenipotenciario para la Preparación de la Solución Final del asunto Judío en Europa. Señaló que la conferencia fue convocada con objeto de clarificar ciertas cuestiones de principios. La demanda del Mariscal del Reich pidiendo que se realice un proyecto de plan relativo a los aspectos prácticos, económicos y organizativos de la solución final de la cuestión judía europea, requiere una deliberación previa y conjunta de todas las paralelamente las instituciones centrales directamente involucradas en las asuntes, de manera de coordinar líneas de acción.”

Resulta evidente que Heydrich marca el terreno y menciona que autoridad le encarga el asunto, la mención a Göering, en esa época, equivalía a mencionar a Hitler. Igualmente remarca que lo que se adopte a de "solucionar definitivamente" la "cuestión judía".

Los protocolos de Wannsee

El documento de Wannsee está lleno de eufemismos, dichos eufemismos pueden interpretarse a partir de su literalidad o a partir de los resultados conocidos. Aquí los interpretaremos partir de lo segundo y no de lo primero. Nuestras piezas son esas y no las vamos a cambiar en lo esencial.

Incluso aceptando las reglas de la literalidad, hay dos cosas que se dicen claramente en Wannsee, la primera que se pretende realizar la eliminación (por la vía que sea) de toda Europa (y no solo de Alemania, y al listado de países y número de judíos calculado nos remitimos) de unas determinadas personas por pertenecer a una “raza” concreta. La segunda es una fisura en la literalidad que nos muestra lo que se ocultaba tras los eufemismos utilizados, es el siguiente párrafo del punto III del protocolo:

“Durante la solución final, se deberá conducir a los judíos al servicio de trabajo al Este. En grandes columnas de trabajo y separados por sexo, se trasladará a esas zonas a los judíos capaces de trabajar, para que construyan carreteras; no hay duda alguna de que se perderá a una gran proporción de ellos como consecuencia de una selección natural.

Los que queden; necesitarán un tratamiento adecuado, porque sin duda alguna representan la parte más resistente y con su liberación, se podrían transformar en el germen de una resurrección judía (pruebas de ello las da la historia).”


Bien, ¿por qué no podía producirse una “resurrección judía” si “solo” se les buscaba otro hogar?, después, si el asunto era una deportación (cosa, ya de por sí, condenable y digna de considerarse genocidio) ¿a que viene la idea de una muerte por “selección natural” en trabajos forzados? ¿por qué los trabajos forzados? ¿qué tiene que ver eso con la deportación o la “emigración”? y ¿cuál es el “tratamiento adecuado” para impedir la “resurrección” de los supervivientes?, por lo demás hacer notar que solo resucitan…los muertos. Hay cosas que Freud las explica…y los implícitos casi explícitos de la Conferencia de Wannsee también.

Otra cosa que deja entrever las intenciones de los "probos" funcionarios del Reich, el caso de la esterilización de los denominados "Mischlinge" -según los peculiares criterios raciales nazis “mestizos” y, en particular de “alemanes y judíos”- aquí no hay ningún eufemismo posible, la claridad es meridiana: esterilización-.
El documento de Wannsee y la "Solución final"
Wannsee indica que la voluntad de acabar con los judíos nada tiene que ver con la guerra, de hecho se empieza con medidas anteriores a la guerra, como las leyes de Nuremberg o la emigración de “pre-guerra” –que, además, se indica que era solo una medida temporal y que no era la “solución final”-, después Wannsee apunta esa deportación masiva –y ahora nos quedamos en la literalidad, no entramos a interpretar si eso es un eufemismo o no, quedémonos solo en la literalidad- que, a la hora de explicitarla, tampoco es tal puesto que ,claramente, se remite, en la práctica, a la utilización de una población esclavizada en trabajos forzados -trabajos que se contemplan hasta la extenuación de dicha masa esclavizada-.

Población que es reducida a tal estado en función ¿de qué? Solo de su condición racial, eso es inapelable y clarísimo en Wannsee, no hay eufemismo posible ni problemas de traducción al respecto: a los judíos se les esclaviza por ser judíos.

¿Cómo se llama a eso? Pues eso, por si solo, ya es genocidio. Y conste que eludimos hipotéticamente todo lo demás, y es muchísimo eludir, pero lo eludimos porque el punto expuesto es indiscutible, y ese solo punto, ese solo, ya constituye genocidio.

Un genocidio de escala europea o universal

Y la escala prevista en Wannsee para dicho genocidio no es alemana, es europea, y a los poderes que se atribuye Heydrich, y al listado de judíos por países europeos nos remitimos. Así, en el punto II del protocolo se indica que:

“II. Se abrió la reunión con la declaración del Jefe de la Policía de Seguridad y del SD, el SS Obergruppenführer Heydrich, quien anunció su nombramiento por el Mariscal del Reich como Plenipotenciario para la Preparación de la Solución Final del asunto Judío en Europa. Señaló que la conferencia fue convocada con objeto de clarificar ciertas cuestiones de principios. La demanda del Mariscal del Reich pidiendo que se realice un proyecto de plan relativo a los aspectos prácticos, económicos y organizativos de la solución final de la cuestión judía europea, requiere una deliberación previa y conjunta de todas las paralelamente las instituciones centrales directamente involucradas en las asuntes, de manera de coordinar líneas de acción.”

Mientras que en el punto III del protocolo se dice:

“III. Actualmente, con la previa autorización del Führer, la evacuación de los judíos hacia el Este reemplaza la emigración, como posible solución adicional.

Estas operaciones son opciones provisionales, pero ya se aplican las experiencias prácticas que tienen una importancia significativa para la próxima solución final de la cuestión judía.

En esta solución final
de la cuestión judía europea, se tomarán en cuenta a los aproximadamente 11 millones de judíos distribuidos en los países siguientes:
  • Pais : Número
  • A. Altreich: 131.800
  • Ostmark [Austria]: 43.700
  • Territorios del Este: 420.000
  • Gobierno-General: 2.284.000
  • Bialystok :400.000
  • Protectorado de Bohemia y Moravia: 74.200
  • Estonia - Sin judíos -
  • Letonia: 3.500
  • Lituania: 34.000
  • Bélgica: 43.000
  • Dinamarca: 5.600
  • Francia /Territorio ocupado: 165.000
  • Francia /Territorio no-ocupado: 700.000
  • Grecia: 69.600
  • Holanda: 160.800
  • Noruega: 1.300
  • B. Bulgaria: 48.000
  • Inglaterra: 330.000
  • Finlandia: 2.300
  • Irlanda: 4.000
  • Italia, incluyendo Cerdeña: 58.000
  • Albania: 200
  • Croacia: 40.000
  • Portugal: 3.000
  • Rumanía, incluyendo Besarabia: 342.000
  • Suecia: 8.000
  • Suiza: 18.000
  • Serbia: 10.000
  • Eslovaquia: 88.000
  • España: 6.000
  • Turquía europea: 55.500
  • Hungría: 742.800
  • U.R.S.S.: 5.000.000
  • Ucrania sin Bielorrusia: 2.994.684
  • Bialystok: 446.484
TOTAL: más de 11.000.000

En el punto III del protocolo

Y aún después, se añade en el punto III del protocolo de Wannsee:

“En países extranjeros aún falta una definición de los judíos según los principios raciales y las cifras comunicadas sólo incluyen a los judíos por religión. Dadas las actitudes y conceptos que prevalecen en cada país, el tratamiento de este problema se enfrentará con ciertas dificultades, especialmente en Hungría y en Rumanía. Por ejemplo en Rumanía, el judío aún puede obtener con dinero, documentos que certifican oficialmente que posee una ciudadanía extranjera.

En la Unión Soviética, la influencia de los judíos en todas las esferas de la vida es bien conocida. Hay unos 5 millones de judíos en Rusia europea frente apenas unos 250.000 en Rusia asiática.

En la zona europea de la URSS, los judíos se clasifican según su profesión, más o menos como sigue:
  • Agricultura: 9,1%
  • Trabajadores urbanos: 14,8%
  • Comercio: 20,0%
  • Empleados del Estado: 23,4%
  • Profesiones liberales ( medicina, prensa, teatro, etc..): 32,7%”
En definitiva: se pretende eliminar a todos los judíos de Europa ¿por qué? Por ser judíos, no por otra cosa, es decir: por su supuesta filiación racial, ese es el motivo. La totalidad del punto III del protocolo clama eso, por mucho que se emplee el eufemismo en las palabras, la realidad que se trasluce del conjunto, de la imagen de conjunto de esas frías cifras, es tan clara como estremecedora.
La aniquilación de una población

No en vano el trato que recibían los judíos, por parte de los nazis, era por lo que se suponía era su intrínseca y genética acción corruptora –“el judío no es un ser humano. Es una apariencia de putrefacción”, Walther Buch “dixit”-. Si mientras se produce dicha eliminación se les explota además como masa de trabajo pues ese “beneficio” que se añade a mayor gloria del “arianismo”, pero el objetivo respecto a los judíos es la eliminación, no la explotación laboral, el “beneficio” en esa peculiar cosmovisión es la eliminación, no la utilización laboral –para eso ya estaban los “subhombres”, los eslavos entre otros-

Vayamos a un fragmento original del documento sobre la Conferencia de Wannsee, el texto en alemán es el siguiente:

"Unter entsprechender Leitung sollen nun im Zuge der Endlösung die Juden in geeigneter Weise im Osten zum Arbeitseinsatz kommen.
In großen Arbeitskolonnen, unter Trennung der Geschlechter, werden die arbeitsfähigen Juden straßenbauend in diese Gebiete geführt, wobei zweifellos ein Großteil durch natürliche Verminderung ausfallen wird. Der allfällig endlich verbleibende Restbestand wird, da es sich bei diesem zweifellos um den widerstandsfähigsten Teil handelt, entsprechend behandelt werden müssen, da dieser, eine natürliche

Auslese darstellend, bei Freilassung als Keimzelle eines neuen jüdischen Aufbaues anzusprechen ist.
(Siehe die Erfahrung der Geschichte.)"

Las traducciones

Bien, la traducción oficial dice lo siguiente:

"Durante la solución final, se deberá conducir a los judíos al servicio de trabajo al Este. En grandes columnas de trabajo y separados por sexo, se trasladará a esas zonas a los judíos capaces de trabajar, para que construyan carreteras; no hay duda alguna de que se perderá a una gran proporción de ellos como consecuencia de una selección natural.

Los que queden; necesitarán un tratamiento adecuado, porque sin duda alguna representan la parte [físicamente] más resistente y con su liberación, se podrían transformar en el germen de una resurrección judía (pruebas de ello las da la historia)."


Directamente del alemán, sin tomar la traducción oficial, lo traducimos nosotros de la siguiente manera:

“Bajo la correspondiente dirección, los judíos deben ser embarcados en el tren de la solución final, conducidos de modo apropiado a instalaciones de trabajo en el Este. En grandes brigadas de trabajo, separados por sexos, los judíos capaces de trabajar deben ser llevados a ese lugar para la construcción de carreteras, donde, sin duda, una gran parte caerá por selección natural.

Los que queden a pesar de todo ello, dado que se trata de la parte que sin duda tiene capacidad de resistencia, deben ser tratados de un modo adecuado, puesto que tales representan la selección natural, y en caso de liberación, serían la semilla de una nueva construcción judía (véase el curso de la Historia)"


Se trata de una traducción literal realizada directamente a partir del original, es decir, sin retoques para que suene más comprensible en castellano, como puede verse se aproxima mucho a la versión oficial.

Un exterminio preconcebido

El texto dice lo que dice, se diría que aquí no hay mucho margen para interpretar nada: “los que queden a pesar de todo ello” ¿A pesar de qué? Pues a pesar de haber caído una gran parte por “selección natural” en los trabajos forzados, es decir el remanente de los que no mueran, no hay intención aquí de “deportar” sino de matar –explotando primero a los prisioneros, que no son otra cosa, ni se los contempla como otra cosa-.

Sigue: “dado que se trata de la parte que sin duda tiene capacidad de resistencia, deben ser tratados de un modo adecuado, puesto que tales representan la selección natural”.

Bien ¿a que se debe adecuar ese modo? Pues nos lo dice a continuación, se debe adecuar a evitar la siguiente circunstancia: a que sean “la semilla de una nueva construcción judía (véase el curso de la Historia)”.

Por tanto no se trata de otra cosa sino que de exterminar completamente a los judíos y a la comunidad judía, descartando por completo la posibilidad de liberar a los supervivientes de los trabajos forzados que podrían ser el punto de partida de esa “nueva construcción judía”.

Eso es Wannsee, eso y no otra cosa. Y Wannsee muestra la planificación de lo que los nazis querían hacer con el total de los judíos de Europa –y volvemos a remitirnos al punto II del protocolo y al listado de países europeos -y total de población judía en los mismos que aparece en la página 6 del documento- que incluye, por cierto, España, Portugal, Suiza, Suecia y Turquía, naciones que no estaban en guerra, así que si alguien quiere presentar la excusa de "un asunto de guerra" nada de nada-.

Y ese “que hacer”, esa “solución final” consiste, explícitamente, en deportar hacia el Este a las masas de población judía que “organizados en brigadas de trabajo, separados por sexos” se dedicaran a realizar trabajos forzados hasta la extenuación –literal, no metafórica- y así “sin duda, una gran parte caerá por selección natural”, los que pese a ello aún sobrevivan serán “tratados de un modo adecuado” para que no se produzca “una nueva construcción judía”.

Dicho en otras palabras: la “solución final” que busca Wannsee contempla la eliminación total de los judíos de Europa mediante el uso y abuso masivo de trabajos forzados y la liquidación de los supervivientes que, pese a todo, queden de esos trabajos. Aún más claro: se planifica un genocidio.

Wannsee muestra la voluntad de preparar un genocidio que, como mínimo, contempla la escala continental –nada que ver, por tanto, con el “espacio alemán”, ni con “echar a los judíos de Alemania”-. Sí que tiene, mucho que ver, sin embargo, con el imaginario abisal de los mitos y el misticismo nazi.
El exterminio judío en el ideario nazi

Para empezar tenemos lo manifestado por el propio Adolf Hitler al periodista catalán Eugeni Xammar en el período del intento de golpe de Estado de Múnich, el fragmento significativo al completo es el que sigue, y fue publicado originalmente en el semanario “La Veu de Catalunya” el 24 de noviembre de 1923, allí Xammar pregunta y Hitler responde:

“Si queremos que Alemania viva, debemos eliminar a los judíos” Xammar inquiere “¿A garrotazos?”. “Ojalá -responde Hitler- sino fuera porque hay demasiados. El progromo es una gran cosa, pero hoy por hoy ha perdido buena parte de su eficacia medieval […]. Pero ahora las cosas han cambiado. ¿Qué sacaríamos de liquidar a la población judía de Múnich si en el resto de Alemania los judíos siguen siendo, como ahora, los amos del dinero y de la política? En toda Alemania hay más de un millón de judíos ¿Qué quiere hacer? ¿Los quiere matar a todos en una noche? Sería la gran solución, evidentemente, y si eso pudiera suceder, la salvación de Alemania estaría asegurada. Pero no es posible. El mundo se nos lanzaría encima en lugar de darnos las gracias”. Es bien sabido que la “gran solución” terminaría por encontrarse: las cámaras de gas, eficaz versión fría y tecnificada del asesinato en masa (...)” (Eugeni Xammar, citado por Rosa Sala Rose, y la propia autora en “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo”, pág. 245 y 246, Editorial Círculo de Lectores, Barcelona 2005)

Para continuar esta aquello que el propio Adolf Hitler escribe un año después, en 1924, en “Mein Kampf”, en dónde afirma que la Primera Guerra Mundial podría haberse ganado por Alemania de haberse gaseado a tiempo a unas cuantas decenas de miles de judíos.

Pero hasta podemos remontarnos a los puntos programáticos que, en total de veinticinco, enumera el NSDAP en sus inicios en 1920, de todos esos puntos dos hacen referencia clara y expresa al antisemitismo, y, el resto es un canto al totalitarismo y, en buena medida, también aunque bajo algo más de camuflaje al antijudaísmo.

La organización del genocidio

Quede claro que el genocidio no se monta a partir del documento. El documento es una de las pruebas que quedan de que se organizó premeditadamente el genocidio, y que este no fue "una consecuencia trágica de la guerra". El documento es solo un acta de una reunión -posiblemente no la única, pero tenemos el documento que tenemos y de la reunión que tenemos, y a eso hay que ceñirse- donde se abordaba como preparar y llevar a la práctica la "solución final".

Por lo demás, y, según algunas declaraciones, de alguno de los implicados en los procesos que se les siguieron tras la guerra, el lenguaje que se utilizó en la Conferencia de Wannsee fue mucho más explicito que lo que se reflejó después por escrito, pero, en cualquier caso, escrito hay lo que hay.

La clara idea de vulnerar la propia legalidad

Si bien estaba claro que el derecho alemán pierde su condición de tal -la “maiestas” o legitimidad- y queda en el mero ejercicio del “imperium” -la fuerza-, como mínimo desde la promulgación de las leyes antisemitas de Nuremberg en 1935. Resulta clara la conciencia de los reunidos -cuando menos de Heydrich- de ir un paso más allá o, por decirlo de una manera más expresiva: ir justo el paso más allá. A través de las medidas planificadas en Wannsee, esto queda clarísimo cuando se dice:

“Luego, el Jefe de la Policía de Seguridad y del SD pasó brevemente revista a la lucha conducida hasta el presente contra este enemigo. Los elementos más importantes son:

a) obligar a los judíos a salir de las distintas áreas de la vida del pueblo alemán,

b) obligar a los judíos a salir del espacio vital (Lebensraum) del pueblo alemán.

Para alcanzar estos objetivos, se dio impulso a la emigración acelerada de los judíos de la zona del Reich, que se consideró como única solución provisional posible.

En enero de 1939, se instituyó una Oficina Central del Reich para la Emigración Judía, bajo las instrucciones del Mariscal del Reich, siendo confiada su dirección al Jefe de la Policía de Seguridad y del SD. Sus tareas fueron principalmente:

a) tomar medidas para preparar una emigración incrementada de los judíos,

b) encauzar el flujo de emigración,

c) acelerar la emigración en los casos individuales.

El objetivo de esta tarea fue limpiar el espacio vital alemán de judíos, de forma legal.

Los inconvenientes ocasionados por tal forma de emigración, intensamente acelerada, eran claros para todas las autoridades.”


(Actas del Protocolo de la Conferencia de Wannsee, pág. 3-4)

Está clarísima la conciencia de lo que se hace, no se habla ya de violentar la justicia que, repetimos, no existía como mínimo desde las leyes raciales de Nuremberg de 1935 -de hecho ardió junto al Reichstag en 1933-, sino de olvidarse hasta de “la forma legal” por los “inconvenientes” ocasionados por la misma a las “autoridades” nazis.
Era demasiado poco expulsar a la gente de sus hogares, unos asesinos lo que desean es asesinar.


Jorge Romero Gil


Bibliografía


AA.VV.: Protocolo de la Conferencia de Wannsee. 20 de enero de 1942, Casa de la Conferencia de Wannsee

Hitler, A.: Mi Lucha


Rosenberg, A.: El mito del siglo XX , Ed, Wotan

Trevor-Roper, H. (Ed.).: Las conversaciones privadas de Hitler (conversaciones de sobremesa), Ed. Crítica, Barcelona


 

martes, 19 de junio de 2012

Ataraxia




La ataraxia es un estado de ánimo –aunque tal vez esto segundo no sea de lo más exacto, pero, coloquialmente puede servir- alcanzado por una persona y, a la vez, es el estado ideal buscado tanto por la Filosofía –tanto por el epicureísmo, como para el estoicisimo y, también, para la “skepsis” y, también, por el estoicismo- como por la Religión –el budismo, si bien cabe preguntarse dónde comienza lo religioso en el budismo y acaba lo filosófico, pero esa es otra cuestión, en este último campo la ataraxia se denomina “upekkha”-en lengua pali-, pero el significado es idéntico, sea en griego sea en pali, ataraxia o “upekkha” significan imperturbabilidad o ecuanimidad.

La ataraxia

Se denomina ataraxia (dἀταραξία) a la "ausencia de turbación". Esta disposición de ánimo es objetivo común en diversas ramas de la filosofía helenista –y también concomitante al budismo-. Con diferentes matices es compartida por los epicúreos, escépticos y estoicos.

La ataraxia se consigue a través de la disminución de pasiones y deseos -no se trata de que estos no se produzcan sino que, sea cual sea su intensidad, no afecten a la imperturbabilidad o ecuanimidad del sujeto, no es, pues, no desear, por ejemplo, sino no dejarse atrapar y condicionar por el deseo, no convertirlo en una dependencia. Ala inversa la ataraxia significa ser capaz de mantener la imperturbabilidad de ánimo frente a lo negativo, frente a la adversidad o tormenta.

Ataraxia, eudaimonia y epicureísmo

Conseguido ese estado estará conseguido el equilibrio, con el vendrá la eudaimonia (felicidad) -que solo será consecuencia del equilibrio no lo que lo proporcione, es más, la eudaimonia puede desaparecer sin necesidad de desaparecer el equilibrio -esto, mucho después, lo definió el filósofo alemán Arthur Schopenhauer-. La ataraxia es, ante todo, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación a cualquier cosa que nos suceda, externa o interna, la palabra que mejor la define es, sin duda, imperturbabilidad.

No debe confundirse imperturbabilidad con indiferencia, lo primero es poder aguantar los envites de la vida, por ejemplo, con fortaleza de ánimo y sin perturbarse, lo segundo sería algo cercano al fatalismo -si es generalizado- al concepto ruso de "nitchevo" que significa "¿que más da?" o "todo está bien" utilizado para definir situaciones de indiferencia absoluta.

La indiferencia no puede ser sinónimo de imperturbabilidad, ahora, a la inversa, es posible alcanzar la imperturbabilidad y, además, ser indiferente hacia algo, por ejemplo, ante un deseo. Lo que no significa, a su vez, que éste no pueda tenerse, se puede no ser indiferente al deseo o al sufrimiento y seguir en un estado de ataraxia, el matiz está en no ser dependiente del cumplimiento o no de esas expectativas, o del dolor de un sufrimiento.

Si se consigue lo deseado bien, caso contrario... no sucede nada, la ataraxia no se habrá afectado. Si el dolor se asume con fortaleza, tampoco se verá afectada la ataraxia. Pero si cualquiera de esas situaciones provocasen un desasosiego o una turbación- Significaría que, o bien nunca hubo ataraxia en esa persona, o bien está se habrá acabado.

Sucede, también, que no existen estados "parciales o intermedios de ataraxia". La ataraxia -salvando las diferencias, naturalmente- funciona como la idea de muerte que Epicuro explica a Meneceo:

"Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad. Nada hay que cause temor en la vida para quien está convencido de que el no vivir no guarda tampoco nada temible. Es estúpido quien confiese temer la muerte no por el dolor que pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, sienten dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie durante su espera. El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros no existimos. Así pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya."

En realidad, lo anterior, es una explicación de Epicuro de lo que es un estado ataráxico, en este caso no centrado en como afrontar el placer sino el temor o aún dolor -sino por algo propio por algo sucedido a un semejante-, Epicuro describe en base a como enfrentar la idea de muerte lo que ha de ser la imperturbabilidad y, también, unas causas concretas de la misma.

Siguiendo igualmente a Epicuro, existen dos tipos de deseos: los naturales y necesarios, que están vinculados con la supervivencia, y los naturales no necesarios, que no son otra cosa que deseos sociales -culturales, políticos, artísticos, etc.-.

La satisfacción de los deseos produce placer, el placer es un estado ajeno al sufrimiento -la idea de dukkha en el budismo, que, literalmente, en pali, significa sufrimiento pero cabe relacionar, incluso etimológicamente con "atadura"-. Para los epicúreos ese placer se relaciona con la eudaimonia, que, sin ser directamente atraxia, conduce a ésta y es manifestación de  ésta, pero...no es imprescindible para el mantenimiento de la misma.

Cuanto más sencillo sea un placer, más fácil será su consecución, menos posibilidades de crear dependencia conllevará -recordemos que el placer no genera por si mismo dependencia o atadura pero "puede" hacerlo- y más posibilidades de generar eudaimonia aportará.

Pero la filosofía del Jardín -forma en la que también se conoce al epicureísmo, por enseñar Epicuro de Samos junto a un jardín que había adquirido- no prohíbe ni condena los placeres intensos, tan solo los considera más susceptibles de afectar a la ataraxia o de evitar que ésta se produzca, en ese sentido puede llamarlos "vanos", dado que pueden hacer peligrar y alejar la ataraxia, pero eso... sigue siendo un condicional.

Si el entregarse a esos placeres no conlleva perturbación ni intranquilidad, por "vanos" que sean, ni conducen a dolor o sufrimiento -por no haberlos conseguido o por haberlos perdido- pues... adelante, pero para eso cada cual debe ser capaz de conocerse a sí mismo, cosa harto difícil, en cualquier caso el placer inicial no puede conducir a un dolor o intranquilidad final, porque eso destruye la ataraxia - de ahí la recomendación de las cosas sencillas.

El epicureísmo entiende que la filosofía es un camino para obtención de la ataraxia, ya que se la considera como, "tranquilidad espiritual", que buscará quién es sabio, distinguiendo, además, los placeres naturales de los que no lo son, inclinándose hacia los primeros y evitando los segundos. Pero, recordemos, que eso es, pura y simplemente...una precaución, no un "mandamiento imperativo".  

Ataraxia y estoicismo

El estoicismo también tiene por objetivo el conseguir la ataraxia, en su caso, la vía para ello, no es el alcance de la eudaimonia a través de los placeres sino, más bien, el conformismo, no es el "nitchevo" o fatalismo del que antes hemos hablado, es, más bien, un camino al estilo de lo postulado por Schopenhauer, que consiste en ponerse en situación de "refugio", de "evitar males o problemas", mucho más que el lograr la "felicidad". Para el estoicismo resulta esencial el acondicionar los deseos propios a los naturales -que, curiosamente, se entienden como racionales-, serían comparables al tipo de deseos propio de los epicúreos: los placeres necesarios.

Solo que el estoicismo no habla de “placer” sino de “virtud”, y postula que lo “virtuoso” es conformarse con aquello imprescindible y necesario, lo que se entiende como “naturalmente racional”, que ese es el medio para asegurar la “tranquilidad de espíritu” que llevará al equilibrio  conducente a la ataraxia.

En ese sentido resultan superfluas cualesquiera preocupaciones externas, dado que son factores incontrolables y, por lo cual, no tiene sentido inquietarse por ellos –un poco de eso hay en la ya tardía “Consolatio Philosophae” de Boecio, obra, curiosamente, bastante poco cristiana-.

El estoicismo, como ya se ha dicho, vela también por lo que puede llamarse “fortaleza de ánimo” para liberarse de los miedos externos pero, también, afrontarlos o, mejor dicho, afrontar su materialización con fortaleza. Fortaleza frente a la adversidad que no se puede controlar, frente al dolor, el destino o la muerte.
En el fondo tanto epicureísmo como estoicismo son formulaciones muy similares –pese a lo que suele pensarse desde su desconocimiento- que por vías similares aunque puntualmente diferentes –diferencias más en la definición morfológica que conceptual, digamos que el “placer” de unos y la “virtud” de otros no coinciden a un nivel de lenguaje objeto, tal vez no lo hagan tampoco a un nivel de “metalenguaje”, y aún aquí cabrían dudas, pero coinciden a nivel “metametalingüístico”. Tan solo hay que comparar la descripción de los “placeres necesarios” de Epicuro con las virtudes del estoicismo, o, en el otro espectro, lo que dice Epicuro sobre el temor a la muerte y al dolor, en su carta a Meneceo, y la formulación estoica frente a la adversidad.

Ambas formulas discurren a través de caminos de fondo muy similares en relación a los “placeres y virtudes” –en los que apenas cambia la denominación genérica respecto a los “necesarios”- y, también, en relación, a la “fortaleza de ánimo” y “tranquilidad de espíritu” frente a la adversidad, digamos que para “asumirla” y “catalizarla” pero no de manera nihilista o fatalista.

Para unos y otros ese es el camino y los elementos que conducen a la ataraxia, que, una vez más recordamos que no significa, en caso alguno “indiferencia” sino “imperturbabilidad”, pudiendo estar presente o no la “indiferencia” y no siendo nada recomendable su presencia en relación a la solidaridad o interés no  egótico por los demás –en ese sentido es importante recalcar el concepto budista de uppekha, su incapie no sólo en la imperturbabilidad sino también en la ecuanimidad, y su relación con las ideas de “metta” (amor bondadoso) y “mudita” (alegría altruista y/o compartida) e incluso “karuna” (compasión).

El estoicismo, finalmente, corrió mejor suerte que el epicureísmo -la idea de “placer” era vista con peores ojos que la de “virtud” por el cristianismo, y eso pese a que la “hedoné” (placer)  recomendada por Epicuro, en puridad, era harto semejante a la “virtud” estoica, pero, los Padres de la Iglesia no entraron en tales matizaciones-, Nicola Abbagnano recoge, en su “Historia de la Filosofía” las relaciones entre estoicismo, neoplatonismo y aristotelismo:

La influencia del estoicismo había sido decisiva en el último período de la filosofía griega en que las corrientes neoplatónicas hacen propias muchas de sus doctrinas, en la patrística, en la escolástica árabe y latina, en el Renacimiento. Solamente es comparable a la de Aristóteles y muchas veces se desarrolló en concomitancia con la doctrina aristotélica, sugiriendo evoluciones y correcciones que fueron incorporadas a la misma, y, a veces, han sido consideradas como partes integrantes suyas” (Abbagnano, N. “Historia de la Filosofía”, Vol. I, Editorial Hora, pág. 232)

Ataraxia y escepticismo

El escepticismo filosófico o “skepsis” -término, este último que preferimos para diferenciarlo del escepticismo académico y científico, que beben de su antiguo precedente pero no son exactamente lo mismo- declara imprescindible el dejar todo juicio en suspensión, pero, en puridad, más que la imposibilidad de emitir juicios o realizar valoraciones, lo que proclama la “skepsis” es la suspensión de todo juicio absoluto o definitivo, así, el relativismo esta relacionado con la “skepsis” dado que es la formulación de absolutos lo que, precisamente, pone en tela de juicio.

La investigación y la duda, casi permanente por definición, son las bases de la skepsis, junto a ellas hay otro concepto, instrumental, prácticamente imprescindible, que es la epoché. La formulación incial la realiza Pirrón de Elis y, en numerosas ocasiones, esta mal entendida o escasamente entendida. Pirrón lo que hace es declarar la imposibilidad de cualquier juicio o veredicto definitivo, a la hora de analizar algo o tras el análisis de algo, pero, lo que no dice...es que no se pueda enjuiciar ni analizar, el énfasis aquí está en la palabra “definitivo” y no tanto en “suspensión”. Los detractores de Pirrón (véase su biografía en Diógenes Laercio)  recogen numerosas anécdotas que lo ridiculizan, citando a los datos que recoge Laercio:

"Parece pues que Pirro filosofó nobilísimamente introduciendo cierta especie de incomprehensibilidad e irresolución en las cosas, como dice Ascanio Abderita. Decía que no hay cosa alguna honesta ni torpe , justa o injusta. Así mismo decidía acerca de todos los demás que nada hay realmente cierto, sino que los hombres hacen todas las cosas por ley o por costumbre; y que no hay mas ni menos en una cosa que en otra. Su vida era consiguiente a esto, no rehusando nada, ni nada abrazando, si ocurrían carros , precipicios , perros y cosas semejantes; no fiando cosa alguna á los sentidos: pero de todo esto lo libraban sus amigos que le seguían , como dice Antígono Carístio. No obstante, dice Enesidemo, que Pirro filosofó según su sistema de irresolución e incertidumbre; pero que no hizo todas las cosas inconsideradamente. Vivió hasta 90 años." (Diógenes Laercio. “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”, Libro IX, Tomo II, págs. 771-772, Madrid, 1792)

Pero, en puridad, la epoché es imprescindible para la “skepsis” y es racional, diríamos que altamente racional. En ese sentido hacemos nuestras las palabras de Gustavo Bueno:

Del pirronismo sólo diremos, que pone, como objetivo de la acción filosófica, la imparcialidad conseguida tras un esforzado ejercicio de detención o abstención (epoché) de todo juicio favorable o desfavorable acerca de la realidad (…). El pirronismo representaría la posibilidad de una perspectiva que, sin ser militante, habría que considerar como filosófica. Y, según ella misma, como auténtica Filosofía, porque se abstiene de juzgar, de tomar partido” (Bueno, G., “La vuelta a la caverna”, págs. 30-31, Ediciones B, Barcelona, 2005).

Ciertamente el profesor Bueno, en su última parte de la definición, pone el dedo en la llaga, a su peculiar manera y con su no menos peculiar socarronería nos dice que la “skepsis pirronista” es “según ella misma...auténtica Filosofía”, es obvio que aquí se resalta un apriorismo, un axioma que no es el de la “suspensión de juicio definitivo” sino el de un...juicio definitivo -y favorable- de la “skepsis” respecto a sí misma. Pero dejando de lado estas sutilezas -discutibles, por lo demás- que no nos hemos resistido en señalar, diremos que, para entendernos  coloquialmente la definición de pirronismo y, por, extensión de “skepsis” y de “epoché”, de Gustavo Bueno puede valer para entendernos.

Si lo que se enfatiza es la palabra “suspensión”, correctamente interpretada y no caricaturizada, resulta que esa parte del concepto “epoché” es un instrumento inapreciable para el análisis, especialmente para el análisis de formas de pensamiento ajenas al nuestro, al esquema o estructura mental de quién lo aplica -sea ésta la que sea- puesto que, esa “suspensión” que conlleva la “epoché” puede traducirse como “ver las cosas suspendido desde fuera”, es decir, buscar apartarse de la propia subjetividad para, desde ahí, introducirse en subjetividades ajenas,. Y ser capaz de observar las lógicas internas de las mismas, incluyendo sus parámetros doctrinales y dogmáticos si los tienen. Verlos, así, “desde dentro” habiendo entrado “desde fuera” y observándolos sin la menor intención de enjuiciarlos durante la observación o análisis, posteriormente sí se podrá hacer una hipótesis argumentada -una conclusión- a partir de lo observado, sucede que, lo que no será tal conclusión es definitiva, pues la  “epoché” y la “skepsis” lo impiden, pero lo que no impiden es “cerrar dejando una puerta entreabierta”. Dicho de otro modo permitirán establecer hipótesis concluyentes pero sujetas a posibilidad o probabilidad, lo que en términos jurídicos sería un “exceptis excipiendis” (exceptuando lo exceptuable).

La “skepsis” se basa, así, en la duda y en la “epoché” para abordarla -concepto que también usará Edmund Husserl en su fenomenología y, en concreto, para abordar la gnoseología-, es una duda tranquila que lleva a investigar y  preguntar y, generalmente, la respuesta obtenida a una pregunta llevará a otra pregunta, ese es el proceso básico de la “skepsis”. ¿Cómo se logra aquí la ataraxia? Pues, por la vía de la tranquilidad que supone el relativismo, tanto el de la “epoché”, como método, como el de la “skepsis”- como planteamiento. Esas dudas, esas investigaciones, esas respuestas y esas nuevas preguntas, carecen de objetivo finalista, por eso son tranquilas, apacibles y, por eso, favorecen la ataraxia, porque no sólo no afectan sino que favorecen la serenidad, la imperturbabilidad y la ecuanimidad .

Significan, también, que no hay ningún problema en combinar la “skepsis” con el epicureísmo, pero diríase que más  con el estoicismo, es famosa la frase del escéptico Carnéades (considerado fundador de la Tercera Academia o la Nueva Academia) respecto al estoico Crispo -colega suyo en una embajada en Roma- cuando dijo “Si Crispo no hubiera existido, tampoco existiría yo” (Diógenes Laercio. IV, 62). No es en  la idea de la ataraxia donde surge el conflicto entre la “skepsis” y el estoicismo, en su logro coinciden -junto al epicureísmo- sino en otros factores como las doctrinas  del destino y la providencia sostenidas -aunque en forma de abstracción- por los estoicos, dónde chocaban con la “skepsis”, que las consideraban falsas en sus presupuestos axiomáticos, que radicaban en su necesidad, contradichas por la “skepsis” por la vía del azar y la libertad humana. El último gran representante de la “skepsis” antigua es Sexto Empírico, que vuelve a ciertas raíces del pirronismo. Aunque pueda no sorprender no tendría porqué haber gran problema, necesariamente y pese a las primeras apariencias, en combinar epicureísmo y estoicismo, no obstante, ciertamente, son dos puntos de vista que, de entrada, son más concomitantes o compatibles que mezclables. Y, por otra parte, volveríamos a encontrarnos con la dificultad de compatibilizar providencia y destino, contemplados por el estoicismo, con el libre albedrío que se desprende del epicureísmo. Siendo Tito Lucrecio Caro (siglo I a.e.c.), en su obra “De rerum natura” uno de sus más entusiastas exponentes.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Abbagnano, N.: Historia de la Filosofía, Vol. I, Editorial Hora

Bueno, G.: La vuelta a la caverna, Ediciones B, Barcelona, 2005

Laercio, D.: Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, Madrid, 1792




jueves, 29 de marzo de 2012

La figura del rey de España y la inviolabilidad regia



Por disposición constitucional el rey de España goza de inviolabilidad y es irresponsable de sus acciones, según reza el artículo 56.2 de la Constitución Española: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”.

Eso no significa que el rey pueda hacer lo que desea, sino justo lo contrario, que no puede oponerse a decisión alguna, de ahí tanto la inviolabilidad como la responsabilidad.

Las capacidades reales

El rey no puede negarse a firmar nada de lo que constitucionalmente tiene obligación de firmar, precisamente, porque tiene la obligación constitucional de hacerlo.

La sanción y firma real no significa en absoluto que el rey pueda entrar a enjuiciar o decidir lo que firma, es puro trámite, pero de obligado cumplimiento para él.

El rey sólo puede negarse a firmar algo de una sola manera: abdicando.

Por eso también el rey goza de irresponsabilidad (art. 56.3 de la CE) y, sin embargo, no lo hace así la autoridad que firma junto al rey -por ejemplo, el Presidente del Gobierno-. Esa autoridad es quién asume la responsabilidad de aquello que el rey firma en cumplimiento de sus funciones y sus obligaciones.

Dicho de otra manera: todo acto publico del rey debe llevar una contrasignatura de la autoridad competente, que es justo el acto que le da validez a esa firma real.

Otra cuestión es cómo lleve el monarca sus asuntos privados y el gobierno de la Casa del Rey -sobre la que sí tiene competencias ejecutivas-.

Aclaraciones sobre el artículo 56 de la Constitución Española

Para aclarar un poco más las cosas puede servir el siguiente fragmento de la sinopsis del artículo 56 CE realizada por Isabel María Abellán Matesanz (Letrada de las Cortes Generales):

"Como es bien sabido, la inexistencia de responsabilidad política del Jefe del Estado es una característica común de todos los regímenes políticos contemporáneos, ya sean Monarquías, ya Repúblicas. En el caso de los regímenes monárquicos, la falta de responsabilidad es absoluta, llegando a extenderse a los ámbitos civil y penal.


Siguiendo esta tradición, todas las Constituciones monárquicas tanto españolas como europeas (con alguna levísima excepción en la Constitución noruega) establecen, en unos u otros términos, la regla de la absoluta irresponsabilidad regia (,,,) .

En esta línea, la nuestra de 1978 dispone en su artículo 56.3 que "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el articulo 65.2".

La primera reflexión que nos suscita el precepto referido es el significado de la inviolabilidad del Rey y si es o no lo mismo -tal y como parece de la dicción constitucional- la inviolabilidad que la ausencia de responsabilidad.

La generalidad de la doctrina utiliza, en efecto, ambos términos como sinónimos, aunque, como ha subrayado P. Biglino Campos, la inviolabilidad tiene un significado más amplio que el de la irresponsabilidad, con el que se pretende subrayar la alta dignidad que corresponde al Monarca como Jefe del Estado (,,,).

En este sentido, ambos términos significan que no se puede perseguir criminalmente al Monarca y que, en cuanto se refiere a la responsabilidad civil, no se le puede demandar ante la jurisdicción ordinaria; no se da, en cambio, la imposibilidad de someter a juicio a la Familia Real."


Es igualmente pertinente y esclarecedor el siguiente fragmento del artículo "No existe impedimento constitucional para que España ratifique el Estatuto del Tribunal Penal Internacional" del profesor de Derecho Constitucional José Fernando Merino Merchán:

"Cuando el artículo 56.3 establece que la persona del Rey es inviolable se quiere significar que se está otorgando al Jefe del Estado una especial protección civil y penal en cuya virtud se impediría someter a juicio su persona en el ámbito de la jurisdicción española; debiendo quedar claro que los límites de esa inviolabilidad sólo afectarían a la persona del Rey, pero no a su patrimonio y asimismo, tampoco quedarían cubiertos por la inviolabilidad los miembros de la Familia Real; al tiempo que debe señalarse que el Rey es inviolable -con la matización que más adelante haremos-"

Los límites de la inviolabilidad real

La matización mencionada es la que sigue:

"El artículo 15 CE vincula a todos los poderes públicos y ciudadanos, incluido el Jefe del Estado, ya que para este supuesto no existe excepción subjetiva alguna recogida constitucionalmente, y por tratarse de un derecho fundamental debe interpretarse de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España (artículo 10.2 CE)"


"O dicho de otra forma, no existe una inmunidad regia absoluta que se derive del artículo 56.3 CE sino que este declina por vía del artículo 15 CE ante los tipos penales específicos del artículo 27 del Estatuto del Tribunal Penal Internacional, en la medida que a través de los mismos se protege la vida humana, su integridad física y mental y la dignidad personal".


A la que puede añadirse otra matización y es que el artículo 14 de la CE proclama la igualdad ante la ley de todos los españoles:

"Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social." (art, 14 CE).

Lo cual deja claro que la inviolabilidad e irresponsabilidad de la persona del rey no es ilimitada, y existe no en función de la persona sino de las funciones que ostenta en como Jefe del Estado y que, en cualquier caso, la responsabilidad derivada del ejercicio de esas funciones no queda en suspenso sino que recae en la autoridad que tiene la obligación de refrendar los actos del rey.

Las funciones como Jefe de Estado

Dice un aforismo latino "dura lex sed lex", en el caso de la inviolabilidad e irresponsabilidad regias la "lex" no es exactamente dura para la Corona. Eso en sí tiene una parte más lógica y otra menos lógica.

La parte lógica de la inviolabilidad e irresponsabilidad de la figura del rey que estipula el artículo 56.3 CE se basa en sus funciones como Jefe de Estado y, en lógica -incluida jurídica- debiera afectar al ejercicio de esas funciones -como hay inmunidad e inviolabilidad parlamentaria para los parlamentarios en aquellos asuntos derivados del ejercicio de sus cargos-.

Es la contrapartida de su ausencia de capacidad de decisión y de su obligación de firmar toda ley o documento pertinente que tenga obligación de hacerlo, en tanto en cuanto no puede decidir absolutamente nada de aquello que se le presenta a la firma debe estar exento, en consecuencia, de toda responsabilidad por ello, quien asume la autoridad competente que refrenda la firma del monarca.

En realidad ese es quien decide lo que se presenta a la firma -una ley, un nombramiento, etc.- no el monarca. Hasta ahí la lógica de la inviolabilidad -en cuanto Jefe de Estado- y la irresponsabilidad -en cuanto a que su capacidad de decisión ejecutiva es nula-.

¿Existe inmunidad absoluta?

La parte menos lógica de ese artículo es la interpretación como equivalencia a "inmunidad absoluta" ante cualquier hecho, interpretación que no se deriva del constituyente que literalmente en su texto dice: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el 65.2" Vinculando claramente, así, la irresponsabilidad a que "sus actos estarán siempre refrendados" y que carecen "de validez sin dicho refrendo".

El rey tiene responsabilidad patrimonial en aquellas cosas que afecten a su patrimonio privado, el rey no está exento de presentar la declaración del IRPF (Impuesto sobre la renta de las personas físicas) ni tampoco la del Impuesto sobre el Patrimonio, y la inmunidad de la figura del soberano no se extiende a los miembros de la Familia Real.

Un análisis a partir del Derecho Constitucional

El análisis a partir del Derecho Constitucional ya arroja otra luz, diríase que más ajustada a la lógica del Derecho. En ese análisis se muestra que la inmunidad ni es completa ni lo puede ser ante "cualquier circunstancia".

Para empezar al monarca le obliga todo el contenido y todo el articulado de la Constitución -como a todo español y como a todo poder del Estado-, entre otras cosas porque no hay artículos o preceptos constitucionales "superiores" a otros y porque es obligación de toda autoridad del Estado someterse y hacer cumplir la totalidad de la Constitución.

Aún sin haber "artículos superiores" resulta que el artículo 15 CE forma parte de la Sección I del Capítulo II del Título I del texto constitucional, que es el que consagra los derechos fundamentales y las libertades públicas, todo artículo incluido en esa sección y, también, el artículo 14 -que garantiza la igualdad ante la ley- gozan de especial protección jurídica -no son de "rango superior" a otros pero se establece un sistema específico de mayores garantías para ellos dado que afectan a los derechos fundamentales y a las libertades públicas-, en concreto la que sigue en el artículo 53 punto 1 y 2:

"1. Los derechos y libertades reconocidos en el Capítulo II del presente Título vinculan a todos los poderes públicos. Sólo por Ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, podrá regularse el ejercicio de tales derechos y libertades que se tutelarán de acuerdo con lo previsto en el artículo 161.1a.


2. Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el artículo 14 y la Sección primera del Capítulo II ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Este último recurso será aplicable a la objeción de conciencia reconocida en el artículo 30."


"Vinculan a todos los poderes públicos", es decir, también al rey.

Además el artículo 61.1 dice: "El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas."

El conjunto de todos esos datos y preceptos constitucionales sólo pueden abocar en lógica jurídica a aquello que viene a indicar el profesor de Derecho Constitucional José Fernando Merino Merchán cuando dice:

"El artículo 15 CE vincula a todos los poderes públicos y ciudadanos, incluido el Jefe del Estado, ya que para este supuesto no existe excepción subjetiva alguna recogida constitucionalmente, y por tratarse de un derecho fundamental debe interpretarse de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España (artículo 10.2 CE)"


"O dicho de otra forma, no existe una inmunidad regia absoluta que se derive del artículo 56.3 CE..."


Además, debe añadirse, que el artículo 14 CE debe incluirse en lo que el profesor dice respecto a "tratarse de un derecho fundamental debe interpretarse de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos".

Fuera de los aspectos jurídicos están los políticos, en gran medida heredados de la transición tras el franquismo, se creó entonces una especie de "aureola" sobre la figura del monarca y un consenso tácito de no cuestionar ni la Corona como institución ni aspecto alguno de la figura del rey como su representante, digamos que era algo así como tema "tabú".

Jurídicamente de la Constitución no se deriva en absoluto que el monarca este por "encima del bien y del mal", pero el "tabú" en relación a la "sacralidad", no explícita ni legal pero sí implícita, cuesta en desaparecer.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

La Constitución Española
Merino Merchán, J.F.: No existe impedimento constitucional para que España ratifique el Estatuto del Tribunal Penal Internacional



viernes, 9 de marzo de 2012

Skepsis, ataraxia y epoché



El escepticismo filosófico o “skepsis” -término, este último que preferimos para diferenciarlo del escepticismo académico y científico- declara imprescindible el dejar todo juicio en suspensión. Pero, en puridad, más que la imposibilidad de emitir juicios o realizar valoraciones, lo que proclama la “skepsis” es la suspensión de todo juicio definitivo, así, el relativismo esta relacionado con la “skepsis”, dado que es la formulación de absolutos lo que pone en tela de juicio.

Investigación y duda

La investigación y la duda, casi permanente, son las bases de la skepsis, junto a ellas hay otro concepto, instrumental, imprescindible, que es la epoché. La formulación inicial la realiza Pirrón de Elis y, en numerosas ocasiones, esta mal entendida. Pirrón lo que hace es declarar la imposibilidad de cualquier juicio definitivo, a la hora de analizar algo, pero, lo que no dice…es que no se pueda valorar, el énfasis aquí está en la palabra “definitivo” y no tanto en “suspensión”. Los detractores de Pirrón recogen numerosas anécdotas que lo ridiculizan, citando a los datos que recoge Laercio:

“Parece pues que Pirro filosofó nobilísimamente introduciendo cierta especie de incomprehensibilidad e irresolución en las cosas, como dice Ascanio Abderita. Decía que no hay cosa alguna honesta ni torpe , justa o injusta. Así mismo decidía acerca de todos los demás que nada hay realmente cierto, sino que los hombres hacen todas las cosas por ley o por costumbre; y que no hay mas ni menos en una cosa que en otra. Su vida era consiguiente a esto, no rehusando nada, ni nada abrazando, si ocurrían carros , precipicios , perros y cosas semejantes; no fiando cosa alguna á los sentidos: pero de todo esto lo libraban sus amigos que le seguían , como dice Antígono Carístio. No obstante, dice Enesidemo, que Pirro filosofó según su sistema de irresolución e incertidumbre; pero que no hizo todas las cosas inconsideradamente. Vivió hasta 90 años.”

(Diógenes Laercio. “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”, Libro IX, Tomo II, págs. 771-772, Madrid, 1792)

La epoché

Pero, en puridad, la epoché es imprescindible para la “skepsis” y es racional, diríamos que altamente racional. En ese sentido hacemos nuestras las palabras de Gustavo Bueno:

“Del pirronismo sólo diremos, que pone, como objetivo de la acción filosófica, la imparcialidad conseguida tras un esforzado ejercicio de detención o abstención (epoché) de todo juicio favorable o desfavorable acerca de la realidad (…). El pirronismo representaría la posibilidad de una perspectiva que, sin ser militante, habría que considerar como filosófica. Y, según ella misma, como auténtica Filosofía, porque se abstiene de juzgar, de tomar partido”

(Bueno, G.,“La vuelta a la caverna”, págs. 30-31, Ediciones B, Barcelona, 2005).

Ciertamente el profesor Bueno, en su última parte de la definición, pone el dedo en la llaga, a su peculiar manera y con su no menos peculiar socarronería nos dice que la “skepsis pirronista” es “según ella misma…auténtica Filosofía”, es obvio que aquí se resalta un apriorismo, un axioma que no es el de la “suspensión de juicio definitivo” sino el de un…juicio definitivo -y favorable- de la “skepsis” respecto a sí misma. Pero dejando de lado estas sutilezas -discutibles, por lo demás- que no nos hemos resistido en señalar, diremos que, para entendernos coloquialmente la definición de pirronismo y, por, extensión de “skepsis” y de “epoché”, de Gustavo Bueno puede valer para entendernos.

La utilidad de la epoché

Si lo que se enfatiza es la palabra “suspensión”, correctamente interpretada y no caricaturizada, resulta que esa parte del concepto “epoché” es un instrumento inapreciable para el análisis, especialmente para el análisis de formas de pensamiento ajenas al nuestro, puesto que, esa “suspensión” que conlleva la “epoché” puede traducirse como “ver las cosas suspendido desde fuera”, es decir, buscar apartarse de la propia subjetividad para, desde ahí, introducirse en subjetividades ajenas. Y ser capaz de observar las lógicas internas de las mismas, incluyendo sus parámetros doctrinales y dogmáticos si los tienen.

Verlos, así, “desde dentro” habiendo entrado “desde fuera” y observándolos sin la menor intención de enjuiciarlos durante la observación , posteriormente sí se podrá hacer una hipótesis argumentada -una conclusión- a partir de lo observado, sucede que, lo que no será tal conclusión es definitiva, pues la “epoché” y la “skepsis” lo impiden, pero lo que no impiden es “cerrar dejando una puerta entreabierta”. Dicho de otro modo permitirán establecer hipótesis concluyentes pero sujetas a posibilidad o probabilidad, lo que en términos jurídicos sería un “exceptis excipiendis” (exceptuando lo exceptuable).

La “skepsis” se basa, así, en la duda y en la “epoché” para abordarla -concepto que también usará Edmund Husserl en su fenomenología y, en concreto, para abordar la gnoseología-, es una duda tranquila que lleva a investigar y preguntar y, generalmente, la respuesta obtenida a una pregunta llevará a otra pregunta, ese es el proceso básico de la “skepsis”.

Skepsis y Ataraxia

¿Cómo se logra aquí la ataraxia? Pues, por la vía de la tranquilidad que supone el relativismo, tanto el de la “epoché”, como método, como el de la “skepsis”- como planteamiento. Esas dudas, esas investigaciones, esas respuestas y esas nuevas preguntas, carecen de objetivo finalista, por eso son tranquilas, apacibles y, por eso, favorecen la ataraxia, porque no sólo no afectan sino que favorecen la serenidad, la imperturbabilidad y la ecuanimidad .

Significan, también, que no hay ningún problema en combinar la “skepsis” con el epicureísmo, pero diríase que más con el estoicismo, es famosa la frase del escéptico Carnéades (considerado fundador de la Tercera Academia o la Nueva Academia) respecto al estoico Crispo -colega suyo en una embajada en Roma- cuando dijo “Si Crispo no hubiera existido, tampoco existiría yo” (Diógenes Laercio. IV, 62).

No es en la idea de la ataraxia donde surge el conflicto entre la “skepsis” y el estoicismo, en su logro coinciden -junto al epicureísmo- . Ese conflicto se debe a otros factores, como las doctrinas del destino y la providencia sostenidas or los estoicos, dónde chocaban con la “Skepsis”, que las consideraban falsas en sus presupuestos axiomáticos, por chocar con el azar y la libertad humana.

El último gran representante de la “skepsis” antigua es Sexto Empírico, que vuelve a ciertas raíces del pirronismo.



Jorge Romero Gil



Bibliografia

Bueno, G.,“La vuelta a la caverna”, Ediciones B, Barcelona, 2005

Diógenes Laercio. “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”, Libro IX, Madrid, 1792