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lunes, 13 de febrero de 2012

Formas y contenidos del lenguaje




El lenguaje es a la vez instrumento de comunicación, de creación y de interpretación de las cosas, entendido este concepto en un sentido amplio, desde lo material hasta lo sensorial e incluso la abstracción intelectual pura.

Entran aquí en juego dos cosas, la forma y el fondo, no son independientes entre sí sino que interaccionan, puede suceder, no obstante, que la interacción entre ambos factores lo sea en grado diferente, dependiendo, fundamentalmente de qué se hable.

Forma y fondo

Así, en ocasiones la forma podrá alterarse sin variar el contenido y en otras la fusión de forma y fondo será tal que una modificación de la primera implique un cambio profundo del segundo. Aunque nada de ello afecta a la interpretación del significado que, desde un punto de vista deconstructivo, puede ser perfectamente variable, pese a mantenerse las mismas formas y los mismos fondos en el acto de comunicar.

Igualmente la interpretación o análisis deconstructivo no anula la ontología original –esto es, el significado original-, lo único que hace es decir que el significado original ni es el único ni el únicamente valido.

Cuando hablamos de una alteración de forma que conlleve un cambio en el fondo no nos referimos a una interpretación cambiante del fondo , cosa valida desde la deconstrucción, sino a una variación en la forma misma que afecte al fondo. Dicho en otras palabras, tal tipo de cambio cambiará, también, la posible lectura deconstructiva.

Lo cual nos lleva a una tercera idea y es el papel de la “textualidad” en una comunicación escrita.

La textualidad

La idea de “textualidad” atiende en primer lugar a la forma, eso implica que en lo que se ha dicho importa como se ha dicho y de que manera se ha escogido plasmar, no confundamos esto con la “literalidad”, porqué la literalidad, aunque tiene en cuenta la forma, sobre todo atienda al fondo, la literalidad desea ser fiel a la ontología original –que considera “verdadera”-, la “textualidad” no.

La “textualidad” se centra en la forma y dice que ella contiene el fondo, es un caso en el que la interacción implica fusión, de hecho, en esas situaciones, acudir a la literalidad pura o a la interpretación pura no es posible, o, mejor dicho, conduce a error, la “textualidad” lo que obliga es a interpretar a la vez forma y fondo, como una unidad, a interpretar ambas cosas, se precisa recurrir a la etimología de la que deriva la forma y al sentido derivado de dicha etimología, en cierta medida la “textualidad” es una interrelación de etimologías. Lo que la diferencia tanto de la literalidad como de la interpretación simple.

La retórica y sus funciones

También debemos contemplar la idea de estilo –elemento relacionado con la forma y con la apariencia-, en particular, y de la retórica, en general.

Ambas cosas cuentan en el proceso comunicativo, en cierta medida no se anda muy lejos de ciertos aspectos de la ontología y la gnoseología.

Veamos que elementos presenta Platón al respecto, son cuatro: imaginación, creencia, entendimiento e inteligencia. Lo primero expresa lo que se percibe –es doxa u opinión- lo segundo es lo que se sabe –es episteme o ciencia-. Vemos aquí que el conocimiento se asocia a un proceso intelectivo, necesariamente, por tanto, reflexivo; no es que desprecie lo sensitivo, pero lo sensitivo es muchas veces perceptivo, esa percepción es lo que se une a lo opinable, a la opinión.

¿Una opinión puede coincidir con conocimiento? Sí, no hay nada en contra de ello, lo único que sucede es que nos encontraríamos o ante dos fases de un proceso o ante un proceso superpuesto –coincidiendo ambas cosas en el momento de realizarse-.

¿Por qué se puede vincular lo anterior a la retórica? Pues porque está es necesaria para poder comunicar a procesos o bien abstractos o bien perceptivos. De hecho Platón acude reiteradamente al uso de la retórica y los tropos, sin ir más lejos tenemos la metáfora del Sol y la de la caverna. En ese caso el uso de lo retórico resulta esencial en tales tipos de comunicación, aquí el tropo no es usado como algo estilístico, como algo relacionado con la pose, sino con el contenido esencial del mensaje, con la postura.

Por otra parte llegamos al estilo, bien, aún siendo posible asimilar el estilo a la pose más que a la postura, el estilo también es indicativo de la pose que desea adoptarse ante la postura, en este segundo sentido el estilo resulta ser pose y postura, nuevamente nos tropezamos con la fusión de elementos o con la difuminación o “dissémination” de las fronteras, llegamos a una de ellas y vemos que puede haber continuum.

Estilo, pose y postura

Uno de los problemas que nos encontramos ante el estilo es averiguar en que punto de “difuminación” nos hallamos, es decir, saber si el estilo representa pose pura o, por el contrario pose y postura, e, incluso una tercera opción que la postura sea una pose –es decir, que el “vacio”, que hay tras la “pose pura”, sea aquello que se desee reflejar.

El estilo, por tanto, puede representar muchas cosas, incluyendo la nada y/o el vacio –que puede entenderse como nada… o no-. Pero centrándonos en el vacio como “nada” podemos contemplar el estilo como “pose pura” que no representa siquiera “postura”… aparentemente, veamos que sucede -o, mejor dicho, algunas posibilidades de lo que puede suceder- y tomemos como ejemplo un fragmento del manifiesto dadaísta de Tristán Tzara:

“Yo escribo este manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en una sola y fresca respiración; yo estoy en contra de la acción; a favor de la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni en favor ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común”

Aquí hay una reivindicación de la pose como postura, porque se recurre al sinsentido como sentido, sin embargo, el dadaísmo no es un sinsentido puro dado que… tiene un sentido… por sí mismo, como mostró Dodgson (Lewis Carroll) puede existir una lógica del sinsentido.

La “pose pura” es aquella que no sabe que lo es, es, en definitiva, el “biba llo” escrito en serio, es decir no por ignorancia sino…haciendo gala de la misma.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998

Carroll, Lewis, Lógica sin sentido

Derrida, Jacques, El lenguaje y las Instituciones Filosóficas

Derrida, Jacque, La Tarjeta Postal. De Sócrates a Freud y más allá

Tzara, Tristán, Manifiesto Dadaísta



lunes, 30 de enero de 2012

Alicia en el País de las Maravillas: La loca carrera y la muerte del tiempo



En la loca carrera, el simbolismo de las aves de Dodgson, las semejanzas y diferencias que presentan sus aves son morfológicas, pero no en un sentido gramatícal, sino en el de forma y lógica, las aves tienen su función lógica, extraña para nosotros pero lógica dentro de la antinomía lógica generalizada del País de las Maravilas.

Así en la carrera loca -y sus antecedentes- el loro es repetitivo, el dodo es robusto, es quién traza la pista y decide las normas, el aguilucho deja creer al dodo que dicta normas mientras se ríe de él -menospreciándolo claramente, y la urraca se muestra suspicaz ante la mención de la gata de Alicia y se comporta como esos córvidos ante el peligro: llama a todos sus congéneres a reunión para proceder a la fuga.

De ese modo, en la locura de la loca carrera y en su desarrollo -con premios incluidos- se despliega una exposición completamente extravagante pero completamente lógica.


Un absurdo lógico o la lógica en el absurdo
 
De hecho, los dos métodos para secarse siguen su razonamiento, peculiar, pero razonamiento a partir de una pauta no del azar: el primer intento es secarse a partir de lo árido -eso es lógico- el absurdo entra al introducir una aridez narrativa, pero la conexión racional/absurda esta clara; el segundo intento no es menos racional: secarse por la acción del viento ¿a base de qué? Pues a base de correr, ahí entra también lo absurdo o irracional dentro de una idea que, de partida no lo era, porque al correr, lógicamente se sudará lo cual no contribuye a secarse, por eso la conclusión es que a pesar de realizar propuestas con base lógica y racional,. la antinomía de las mismas respecto a las nuestras las convierte en absurdas e irracionales, pero...por un problema de inversión, no es cuestión de azar, ni siquiera de Caos.

Los mundos de Carroll comparten una cosa: pueden parecer -y hasta ser según nuestro punto de vista- absurdos pero... jamás son caóticos. Nada en ellos es fruto del azar.

La merienda interminable de un tiempo muerto

La merienda del Sombrerero, el Lirón y la Liebre marcera es interminable, no lo es por aquel asunto de los "no cumpleaños", lo es porque, de hecho, esa merienda se comporta como un agujero negro: no existe el tiempo: el Sombrerero lo ha matado, ha conseguido eso. Esa merienda es, a la vez, uroboros, el ciclo del eterno retorno y el fin del tiempo:

-Bueno -siguió contando su historia el Sombrerero-. Lo cierto es que apenas había terminado yo la primera estrofa, cuando la Reina se puso a gritar:

«¡Vaya forma estúpida de matar el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!»

-¡Qué barbaridad! ¡Vaya fiera! -exclamó Alicia.

-Y desde entonces -añadió el Sombrerero con una voz tristísima-, el Tiempo cree que quise matarlo y no quiere hacer nada por mí. Ahora son siempre las seis de la tarde.

Alicia comprendió de repente todo lo que allí ocurría.

-¿Es ésta la razón de que haya tantos servicios de té encima de la mesa? -preguntó.

-Sí, ésta es la razón --dijo el Sombrerero con un suspiro-. Siempre es la hora del té, y no tenemos tiempo de lavar la vajilla entre té y té.

-¿Y lo que hacen es ir dando la vuelta? a la mesa, verdad? -preguntó Alicia.

-Exactamente -admitió el Sombrerero-, a medida que vamos ensuciando las tazas."

Y cuando Alicia plantea un dilema al estilo del gato de Schröndpger -al que, por cierto, se parece muchísimo el de Chesire-, la respuesta es la misma que al problena de Schröndiger,: no abrir la tapa:

"-Pero, ¿qué pasa cuando llegan de nuevo al principio de la mesa? -se atrevió a preguntar Alicia.

-¿Y si cambiáramos de conversación? -los interrumpió la Liebre de Marzo con un bostezo-. Estoy harta de todo este asunto. Propongo que esta señorita nos cuente un cuento.

-Mucho me temo que no sé ninguno -se apresuró a decir Alicia, muy alarmada ante esta proposición.

-¡Pues que lo haga el Lirón! --exclamaron el Sombrerero y la Liebre de Marzo-. ¡Despierta, Lirón!

Y empezaron a darle pellizcos uno por cada lado".

¿Absurdo? Sí, en apariencia sobre todo, pero es lógico, sigue una pauta racional dentro de lo extraño, por ello más que absurdos los mundos de Dodgson son inversos y siempre, siempre, son lógicos.

Los comportamientos de los animales y el Sombrero

los animales se asustan cuando Alicia menciona a la gata, pero los que se asustan realmente son los pájaros, porque Alicia indica que su gata -a la que echa de menos- caza pájaros. Nada más lógico, pues, que el comportamiento de los pajáros a partir de ese momento, si todos se muestran recelosos, también resulta lógico quién toma la iniciativa: la Urraca, un corvido especialmente prudente. Y ¿quién es el más autosuficiente y confiado entre los pájaros ? Pues el Dodo, un pájaro que ya en época de Dodgson ya se había extinguido, no en balde el aguilucho se ríe de él.

El Sombrerero ha matado el Tiempo, pero lo ha matado como si el Tiempo fuese una entidad física o metafísica con la cual tratar, podríamos llamarlo Cronos. Como lo mató -o Cronos, a todos efectos y respecto al Sombrerero se da por muerto- en un coro ante la Reina de Corazones -que fue causa y testigo de eso- el Sombrerero se muestra, al final, tan tremendamente asustado en el juico de la sota de corazones, porque teme ser reconocido -y lo es- por la Reina de Corazones, que solo entiende de una condena: ¡Qué le corten la cabeza!

Casi podría decirse que el Sombrerero controlaba el Tiempo, el Tiempo cree que lo quiso matar y lo abandona, así que, en puridad el Sombrerero esta en una paradoja temporal o, más bien atemporal, volvemos pues, un poco al gato de Schröndiger.


Jorge Romero Gil

Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998


lunes, 9 de enero de 2012

Lewis Carroll, la lógica y los koan



Los cuentos de Dodgson tienen dos vertientes, por una parte pueden ser seguidos como cuentos infantiles y, de hecho, buena parte de su público es infantil y a ese público iba dirigida su obra.

Pero, Dodgson, lo que no hace en ningún momento es considerar a su público infantil "naiff", inocente con esa inocencia que no se asombra excesivamente de los asombroso sí, pero "infantiloide" no, por el contrario lo entiende sensato, con notable sentido común, y hasta con capacidad de abstracción suficiente como para enfrentar las paradojas -más que acertijos- encriptadas que constantemente plantan en sus diálogos los personajes de esos mundos extraordinarios.
 
Los aspectos no infantiles en la literatura de Lewis Carroll

Por otra parte tenemos la otra vertiente, la que no es nada infantil, la que Dodgson experimenta a partir de sus cuentos, experimentación que es consciente y meditada, como nos revelan las declaraciones de Alicia Rikes sobre como surgió la idea de colocar su reino de ajedrez justo al otro lado del espejo, lo que le permitía la inversión total que imperaba, junto a ciertas reglas del ajedrez, en ese su segundo reino de fantasía, y si nos fijamos ambos reinos de Alicia son reinos de juegos... nada infantiles: un reino de naipes, otro de ajedrez. No son precisamente ni casas de muñecas ni ejércitos de soldaditos de plomo, por citar dos juguetes propios de los niños de cierta posición de la época.
 
La lógica carrolliana y los koan

Los elementos de lógica formal que se convierten en "antilógica", en paradojas tales que precisan "iluminación" para su resolución -pues en general la tienen y, cuando no la tiene, se escapan a lo onírico...que es el otro gran elemento de Carroll y su otro gran campo de "buceo"- nos recuerda a los koan, que son planteamientos zen que muchas veces caen en lo paradójico –aunque la paradoja no sea su objetivo-. La finalidad de un koan es "impactar" en el oyente y mediante ese "impacto" darle elementos para resolver un problema aparentemente irresoluble -a veces también incluyen enseñanzas entonces son mondo/koan, pero...muchas paradojas de Dodgson también conllevan esas enseñanzas...-. Aunque, en realidad, un “koan puro” no tiene por pretensión ser resuelto sino “sentido”, es hacia la capacidad sensorial hacia lo que se apunta, pero ese es otro tema.

Un koan típico y puro es una corta y aparentemente sencilla pregunta ¿qué es "mu"? La respuesta parece tener varias opciones, porque "mu" es el nombre de una letra china, también es la onomatopeya del mugir de una vaca, y también significa "no", "Mu" tiene no solo esas vertientes sino más, entre otras... una relación de tiempo, de paradoja y de aparente absurdo, justo eso une ese ejemplo con lo que se desarrolla en una parte del episodio  del te con el Sombrerero.

No quiero decir que Dodgson tuviese contacto con el budismo zen -la verdad es que lo ignoro y no recuerdo nada en su biografía que lo indique o mencione-, pero sucede que, como dicen Jung y Campbell, hay cosas que son universales, forman parte de un inconsciente colectivo. Dodgson, como ya se ha dicho, era profesor de lógica y... .bastante bueno, esa lógica le llevaba, además a enlazar con el pensamiento griego, y, en el fondo y "rascando" formas los planteamientos de la  filosofía griega... no andan muy lejos de los de Gautama y las diferentes variantes del budismo -¡ojo!, digo budismo, no confundir con la multitud de charlataneria New Age que abunda en Occidente-.

Otro koan que podría plantear cualquier personaje de los mundos de Dodgson ¿Como aplaudir con una mano? Yo tengo una respuesta, pero... seguramente hay varias, esa es una de las grandezas de los koan -y de Dodgson- que las cosas no son lo que parecen y que, además, pueden ser...  muchas cosas a la vez -no "en lugar de" sino "a la vez" y eso nos llevaría a derivadas tal vez más complicadas, porque nos podría llevar a estados cuánticos y a gatos, sea al de Cheshire sea al Schrödinger-. También pueden ser otra cosa: una sencilla y humilde sensación. 

Jorge Romero Gil


Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998

Mumon, Mumonkan, La Entrada sin Puerta







domingo, 8 de enero de 2012

Lewis Carroll y los espejos




"Ahora que si me prestas atención, en lugar de hablar tanto, gatito, te contaré todas mis ideas sobre la casa del espejo. Primero, ahí está el cuarto que se ve al otro lado del espejo y que es completamente igual a nuestro salón, sólo que con todas las cosas dispuestas a la inversa... todas menos la parte que está justo del otro lado de la chimenea. ¡Ay, cómo me gustaría ver ese rincón! Tengo tantas ganas de saber si también ahí encienden el fuego en el invierno... en realidad, nosotros, desde aquí, nunca podremos saberlo, salvo cuando nuestro fuego empieza a humear, porque entonces también sale humo del otro lado, en ese cuarto... pero eso puede ser sólo un engaño para hacernos creer que también ellos tienen un fuego encendido ahí. Bueno, en todo caso, sus libros se parecen a los nuestros, pero tienen las palabras escritas al revés: y eso lo sé porque una vez levanté uno de los nuestros al espejo y entonces los del otro cuarto me mostraron uno de los suyos."

(Lewis Carroll, fragmento de "A través del Espejo")

Aquí Dodgson deja claro como imagina el mundo del espejo, siendo absurdo en apariencia -como todos sus mundos- no lo es en realidad, sino que sigue unas pautas lógicas, eso sí... según su propia lógica, que siendo lógica... parece remitirnos a ese absurdo. El mundo del espejo no es absurdo es... inverso, si la inversión es subversión entonces es, también, subversivo.

Quedémonos con estás dos ideas: lógica y subversión, añadámosles otras sobre las que ya se ha habado en otros temas: significado y significante, palabra y creación. En definitiva, lenguaje, en definitiva... semántica. Y otra vez nos encontramos con... el dios de la semántica.

Los espejos y lo aparente

El espejo refleja algo que parece igual pero que es sustancialmente diferente, hay una anécdota registrada de como Dodgson pensó en situar la segunda incursión de Alicia cruzando un espejo, en su idea original esta continuación o segundo país de las Maravillas se sitúa en un juego de ajedrez y un tablero de ajedrez -de hecho, Alicia, comienza como peón y acaba en la casilla opuesta que le permite convertirse en reina-, la idea del ajedrez se mantuvo pero se mezclo con otra: la realidad inversa -no deformada sino inversa- de un espejo.

Como surge la metáfora del espejo -o al menos como se conforma parte de ella- la explicó en 1932 -año del centenario de Carroll- en el Times una pariente lejana del autor, casualmente se llamaba Alicia, como su primera musa, en este caso era Alicia Raikes, cuenta lo siguiente:

"De pequeñas vivíamos en Onslow Square y solíamos jugar en el jardín que había detrás de las viviendas. Charles Dodgson iba allí con frecuencia para acompañar a un viejo tío, y paseaba de allá para acá con las manos a la espalda, por la franja de césped, Un día, al oír mi nombre, me llamó y me dijo: “Así que tú eres otra Alicia. Yo quiero mucho a las Alicias. ¿Te gustaría venir a ver una cosa que te intrigará?”

Le seguimos a su casa, que daba al jardín como la nuestra, y pasamos a una habitación llena de muebles, en una de cuyas esquinas había un alto espejo de pie.

“Ahora” se dirigió a mi dándome una naranja “dime primero en que mano la tienes”.”En la derecha”, dije yo. “Bien”, añadió, “ve a ponerte delante de ese espejo y dime en qué mano la tiene la niña que ves en él”. Después de mirar un rato perpleja, dije: “En la izquierda”, “Exactamente”, me contestó, “y ¿cómo explicas eso?”. Yo no sabía explicarlo, pero viendo que esperaba una solución, me aventure a decir: “si yo estuviera al ‘otro’ lado del espejo, ¿no seguiría estando la naranja en mi mano derecha?”. Recuerdo que se echo a reír. “Muy bien, pequeña Alicia” dijo “Es la mejor respuesta que me han dado hasta ahora”.


Entonces no supe nada más; pero años después me contaron que él había dicho que yo le había sugerido la primera idea para el cuento A través del espejo, del cual me envió un ejemplar, como hizo regularmente con cada uno de sus otros libros".

Subversión e interacción

La subversión especular de Dodgson es más bien concebida como interacción, el espejo no deforma nada, y lo que invierte es relativo pues...  depende del lado en que se éste, como le dijo Alicia Raikes: “si yo estuviera al ‘otro’ lado del espejo, ¿no seguiría estando la naranja en mi mano derecha?”.

Yo entiendo que "A través del espejo" puede interpretarse a través de la semántica de los mundos posibles, a fin de cuentas eso depende también de la lógica... narrativa y Dodgson era lógico -bastante mejor lógico que matemático-, su metáfora del espejo es perfectamente posible que contemple la totalidad de... posibilidades, en definitiva, la interacción, luego también... opuestos complementarios.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998



sábado, 7 de enero de 2012

Lewis Carroll. Cartografía y lógica en sus mundos narrativos




El País de las Maravillas de Carroll y sus otros mundos -en realidad regiones del mismo reino- se pueden cartografiar sin mayores problemas a partir de la obra de Dodgson.

Como buenos mundos oníricos que son, siendo el mismo son cambiantes, en el desarrollo interno de cada relato y entre un relato y otro. Así no es exactamente el mismo País de las Maravillas el del primer relato de Alicia que el que se muestra a partir de "A través del Espejo". Sabemos que es el mismo lugar, sabemos también que ha mudado, que muda en cada uno de los relatos y casi en cada instante de los mismos.

Cartografía de un mundo

"A través del Espejo" comparte espacio con el castillo de naipes de la Reina de Corazones, solo que ya no es eso, es ahora un tablero de ajedrez donde Alicia es y se mueve como un peón por las casillas, y cada casilla es su propio mundo, y las distancias tienen sus propias reglas, como el lugar también. Distancia y lugar, como se ha dicho ya en otro lado, están correlacionados pero inversamente relacionados que en un mundo "normal".

Aunque siendo más exactos podríamos decir que se trata de dos regiones de un mismo espacio, no nos atreveríamos –pese a sus semejanzas- siquiera a asegurar que pertenezcan al mismo mundo, pero sin duda sí al mismo espacio. Podrían hasta superponerse, cual planos   dimensionales, pero manteniendo ciertas diferencias en un base homogénea de Caos ordenado. A fin de cuentas eso se muestra acorde con ciertos comportamientos cuánticos propios de esos mundos.

Los mapas de la neurosis

Esos mundos de Carroll son altamente cartografiables, podemos extraer sus mapas, pero son también altamente neuróticos -"Aquí todos estamos locos" (sombrerero dixit)-. Vemos que cada uno de ellos sigue sus normas, en ese sentido aunque parezcan caóticos no lo son, no lo son en un sentido "azaroso", nada sucede allí por azar o casualmente, todo sigue una pauta, todo sigue una lógica milimetrada, incluso impecable. Hablando de cartografía, ¿que mayor lógica que el más perfecto mapa del océano que el mapa en blanco del "Espasmo II" de "La caza del Snark"?

“Al capitán todos le ponían en el alto candelero.
¡Qué porte, qué soltura y qué gracia!,
y ¡tan solemne también! Cualquiera podía ver que
era un sabio sólo con mirarle a la cara.

Había comprado un gran mapa que representaba el mar
y en el que no había vestigio de tierra;
y la tripulación se puso contentísima al ver
que era un mapa que todos podían entender.

“¿De qué sirven los polos, los ecuadores,
los trópicos, las zonas y los meridianos de Mercator?
Así gritaba el capitán. Y la tripulación respondía:
“¡No son más que signos convencionales!”

“¡Otros mapas tienen formas, con sus islas y sus cabos!
¡Pero hemos de agradecer a nuestro valiente capitán
el habernos traído el mejor —añadían—,
uno perfecto y absolutamente en blanco!”

Cuestiones lógicas

Es una lógica que, paso a paso, nos enseña que la lógica más formal puede llevar al más completo absurdo y que, a su vez, el más completo absurdo tiene su lógica... sigue sus reglas y se rige por ellas.

Aquí todo tiene una relación a seguir desde el aleteo de una mariposa, pasando por el movimiento a través de casillas de ajedrez hasta alcanzar a los insectos que hablan y a las orugas que fuman opio.

El mundo de naipes de la Reina de Corazones y el tal vez más rígido, frio y mucho menos pasional -aunque no menos absurdo- del tablero de ajedrez-, todo esta relacionado, nada aquí deja lugar a la casualidad, eso sí... hay lugar para el sueño, hay lugar para el prisma y para.. .las visiones. No una visión sino visiones, porque esos mundos nos presentan tan multitud de lecturas y matices que... hasta puede que no se puedan cartografiar -la sobreabundancia produce casi los mismos efectos que la escasez-, pero... lo intentaremos.

Hay que tener en cuenta que Carroll sigue, en sus mundos narrativos, diferentes pautas lógicas, así mezcla la lógica formal con la lógica inversa y la absurda, pero siempre de un argumento se deriva otro, no hay saltos en el vacio.

La lógica formal aparece claramente en el episodio de la merienda del Sombrerero, la Liebre Marcera y el Lirón, en un momento dado –y tras una irreflexiva intervención de Alicia respecto al decir lo que se piensa- surge la cuestión del nominalismo y el conceptualismo, poco después, y en el mismo episodio resulta que el Sombrerero –por una cuestión de lógica lingüística- ha matado el tiempo, el esquema es lógico, el resultado absurdo.

Mientras que la lógica inversa se da, sobre todo, en “A través del espejo”, la canción del caballero es un buen ejemplo de ello, aunque es más ejemplo de metalenguaje, la mejor situación para definirla se produce al principio, en el poema del Jabbewocky y, más adelante, durante su materialización con los dos gemelos y su extraño duelo, pero quién descubre cual es la pauta de esa lógica inversa –pauta semántica- es Humpty Dumpty al explicar a Alicia lo que son las “palabras maleta”. En realidad es un ejercicio de deconstrucción a una manera carrolliana, pero, de hecho, se produce una “dissémination” de términos, descompuestos primero en fragmentos y, posteriormente, vueltos a engarzar, otorgando –creando- un nuevo significado y, de paso, demostrando la inutilidad de buscar una ontología fija en el uso del lenguaje.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998



viernes, 6 de enero de 2012

Lewis Carroll y las distorsiones de la realidad aparente



En alguna ocasión se ha relacionado  el consumo de psicotropos o similares, que pudiese consumir Charles Lutdwidge Dogson y el resultado de su obra como Lewis Carroll. No siendo algo asegurable tampoco es descartable –lo cual no quitaría un ápice de valor a su creatividad-.

Pensemos que esa práctica, por contra de lo que pueda parecer, no era algo considerado "prohibido" o mal visto en época victoriana. Las novelas de Holmes, por ejemplo, que siguen siendo parte del contexto victoriano muestran al detective como heroinómano -si mal no recuerdo- y no se percibe como cosa negativa.

Carroll era un individuo bastante introvertido y, en cierta medida, también controvertido en más de un aspecto.

El episodio de la lombriz en Alicia en el País de las Maravillas está relacionado, casualmente o no, con un fumadero y, también, con un entorno de hongos y setas.

Una fantasía victoriana

Pero sea cual sea el origen de la plasmación de ese universo onírico lo que también  interesa de él es el reflejo de un mundo de fantasía pura y particularmente victoriano.

La combinación de "parte realista y parte onírica" se muestra como contraposición en Silvia y Bruno, obra que me parece bastante significativa al respecto.

En el mundo de Carroll todo es absurdo porque todo tiene "efecto espejo", no solo la segunda parte de "Alicia", todo esta al revés como en un espejo y esa inversión... refleja la realidad... como un espejo.

La imagen de un espejo parece la realidad siendo justamente su contraria y...siendo la realidad porque sin ésta no se reflejaría. Otra cosa y otro asunto seria que pasásemos a hablar de qué es la realidad, pero eso casi es otra historia y otro tema -del que también se puede hablar, no obstante, por eso me gusta el tema y el mundo de Carroll: porque es poliédrico-.

Un absurdo relativo

El absurdo que muestra Carroll es relativo, mirando simplemente la primera parte de Alicia -Alicia en el País de las Maravillas- los "absurdos reales" abundan. En realidad no hay episodio que "tenga desperdicio", iré a una parte que me interesa, el juicio que preside el rey, la mecánica del mismo que allí se muestra, los absurdos de esa justicia que son reflejo -porque Carroll siempre refleja cosas, por eso todo en su obra tiene carácter "especular"- de cosas reales, todo eso es impagable y... analizable.

La obra de Carroll no es que tenga dobles sentidos, es que está llena de polisignificados, que además pasan por un tamiz: el espejo. Que refleja algo existente -y aparentemente real- distorsionándolo, pero... esa distorsión también es real -o tanto- como lo no distorsionado... Carroll crea cosas, cosas que... son maravillosas -parafraseando un poco ahora a Howard Carter cuando le respondió a Lord Carnarvon-.

Y es que el señor Dodgson era también matemático y experto en lógica, ambas condiciones se aplican permanentemente y se "reflejan" en su obra, que... en su conjunto es... un enorme reflejo, un enorme espejo -y muy acertado y que plantea cuestiones de lo más interesantes, a mi entender-.

Las fronteras o los límites

A su muy diferente manera pero, sin embargo, concomitante en cierto punto, Carroll como Donatien Alphonse François de Sade hace una cosa: mostrar y explorar límites, fronteras.

Muestra  como aquello que parece distinto u opuesto es, en realidad, ambiguo, pero no solo ambiguo: es que es una ambigüedad que se funde, que es fusión. La inversión es total para... mostrar que las diferencias son formales, sin forma no hay diferencia, sin categoría a crear u otorgar tampoco, a su vez, los límites, "reflejan" otra cosa: transubstanciación de lo opuesto en idéntico. Carroll y Donatien a su manera son alquimistas y exploradores, que nos invitan a... ¡preguntarnos tantas cosas! Muchas de las cuales o no tienen respuestas o nos llevan a más preguntas o... ambas cosas a la vez:

"Al llegar a este punto, Alicia empezó a sentirse medio dormida y siguió diciéndose como en sueños: «¿Comen murciélagos los gatos? ¿Comen murciélagos los gatos?» Y a veces: «¿Comen gatos los murciélagos?» Porque, como no sabía contestar a ninguna de las dos preguntas, no importaba mucho cual de las dos se formulara."

Sade lo que hace es explorar límites, límites que también son conceptos, y ver como se confunden, como se confunden los propios conceptos -como se difuminan las diferencias entre un concepto y su presunto opuesto- en cuanto se llega a su límite... aparente. Y eso también lo hace Dodgson

¿Vanidad va unida a virtud? Puede -aunque más bien hablaría en el caso que nos plantea Donatien de "soberbia" que de "vanidad"-, como perversión va unidad a virtud, como todo aquello que... siendo en apariencia contrario... llevado al límite se confunde o mezcla ¿será acaso indicación de un magma primigenio dónde todo bulle?

Esa formulación es concurrente, también, con el ying y el yang, que no son solo opuestos complementarios son... opuestos complementarios que se mezclan, sin esa mezcla... carecerían de sentido.

Digamos que hasta la escalera más vertical de las escaleras... tiene dos sentidos o direcciones.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999

Carroll, L., Alicia en el País de las Maravillas, Edimat Libros, Madrid, 1998

Sade, Marqués de, Cuadernos personales

Sade, Marqués de, Justine o Los infortunios de la virtud

Sade, Marqués de, Juliette

Sade, Marqués de, La Filosofía en el tocador