Mostrando entradas con la etiqueta Cábala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cábala. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de febrero de 2012

La "ratzón" o voluntad




Dentro de la cábala es importante el concepto de ratzón que significa “voluntad”. Lo es tanto en el aspecto humano como divino de la misma.

En primer lugar se identifica el tipo de voluntad, pues no es lo mismo el poder hacer algo que la voluntad de hacer algo, ni es lo mismo la voluntad de hacer todo lo que se puede o algo de lo que se puede.

Los tipos de voluntad

Entrando en lo divino y, en ello, en la idea de En Sof (Infinito), cabe decir que se considera que “En Sof” tiene dos tipos de voluntad: la ilimitada y la limitada.

La voluntad ilimitada sería la plena voluntad y capacidad de “En Sof” cosa que, según la cábala, excede a la capacidad de imaginarla y, también, existe una limitación –casi podríamos decir “prohibición”- tácita respecto a indagar en ella.

Si bien al respecto hay dos posturas: la que considera pura y simplemente eso “materia prohibida”, sin más, y la que lo entiende como “materia reservada”. La distinción tiene sus implicaciones porque lo primero significa no profundizar en "En Sof" –taxativamente- y lo segundo significa poder hacerlo… si se tiene capacidad para ello, solo que como es algo profundamente sagrado debe “reservarse” –digamos que no sería algo para ser revelado públicamente-, eso conlleva un cierto riesgo de confusionismo, porque la cábala es esotérica en la medida que es iniciática –como lo es cualquier otro conocimiento, sea académico o no-, pero de lo que no se trata es de un “conocimiento secreto”.

La base de esa renuencia o restricción se encuentra en el "Tanaj" mismo. Así, en el "Zohar" se alude a la misma, por ejemplo, en los siguientes términos: "Rabbí Simón empezó a hablar así: El traidor revela los secretos, pero aquél cuyo corazón es fiel guarda para sí la palabra que le ha sido confiada. (Prov. 11:13). El mundo no subsiste sino por el secreto. Si el secreto es necesario en las cosas profanas, cuanto más lo es en el Misterio de los misterios del más antiguo de los tiempos, que ni tan sólo fue confiado a los ángeles superiores." (“Zohar”, III 127b-128a).

En cualquier caso la indagación sobre la totalidad de "En Sof" no podría llegar más lejos que aquello que su voluntad desee revelar, y eso nos llevaría a la voluntad limitada de "En Sof", pues ésta es la que se manifiesta, se puede indagar y se puede obtener resultados a través de su estudio.

La voluntad limitada es, pues, aquella voluntad que "En Sof" muestra públicamente, digamos que equivale a lo que puede saberse –y Él desea que se sepa- de "En Sof". No implica que "En Sof" no pueda hacer más que lo que muestra –que su voluntad se limite por falta de capacidad- sino que significa que su voluntad se “limita” a mostrar la parte que muestra que -siguiendo a la Cábala, en particular, y al judaísmo, en general- apenas es una parte de sí mismo.

Voluntad y emanaciones

Se encuentran, pues, dos tipos de voluntad divina, la cábala llama a la voluntad ilimitada o simple “En Sof” (Infinito o Luz Infinita) propiamente, mientras que su voluntad limitada serían las emanaciones o sefirot.

Dicho en otras palabras, se considera que Hashem creó un mundo limitado por medio de su voluntad limitada o sefirot. Y ese mundo y esa creación es la que da pistas sobre lo que Hashem desea mostrar o desea que se sepa.

Cuando menos para quién pueda alcanzar tal conocimiento, que, repetimos, no se concibe como “secreto”, estrictamente hablando, pero sí como iniciático y reflexivo, porque se trata de un conocimiento alcanzable intelectualmente, por la vía del intelecto, si en la cábala hay “iluminación” esa “iluminación” lo es intelectual, en ese sentido la cábala reúne condiciones místicas y racionalistas a la vez.

Las sefirot

Las sefirot pueden ser definidas brevemente como segmentos de la expresión de la voluntad limitada de "En Sof". En ese sentido, la creación del mundo sería una manifestación de la voluntad divina de crearlo.

Cada una de las sefirot es un aspecto, a la vez, de la creación y la voluntad divina. Aquí hay que entender por “mundo” la totalidad del universo o universos definibles a partir de la mística cabalística y del judaísmo.

Uno de ellos sería el que podríamos llamar “el nuestro”, que no sería sino la realidad material que nos rodea –incluyendo “nuestro” universo-. Pero debe irse con cuidado en la definición de otros mundos a partir de las sefirot, porque sobre todo se refiere a niveles de cognición, de conocimiento, sería caer en un error entenderlos en términos de literalidad y, también, en términos de representación pura, de alegoría sin más. La manera de acercarse a ellos y a esas sefirot es a partir de una “textualidad” –de la forma- que no excluye sino que incluye lo que simboliza la misma. Eso sí, entendiendo el símbolo como parte del lenguaje, como un tipo de lenguaje, dicho de otro modo: desde la semántica.

Las sefirot son diez y representan los poderes mediante los cuales D_os expresa su voluntad limitada, que es, siguiendo esta mística, ni más ni menos, que el mundo en cuanto lo existente, que es diferenciable de la voluntad entera, esa es la realidad que es... "En Sof"


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Bar Lev, Iejiel, El canto del alma, Ediciones Obelisco, Barcelona

El Zohar, Ediciones Obelisco, Barcelona, (en curso de publicación, editados hasta la fecha 12 de 32 volúmenes previstos)
 
El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México

Sepher Yetzirah, edición de Westcot Wynn
 
Tanaj, versión derivada de” Westminister Leningrad Codex”del “the Westminister Hebrew Institute”
 
The Babylonian Talmud, traducción M.L. Rodkinson ,1918
 
 
 

sábado, 14 de enero de 2012

Bereshit y judaísmo



El Bereshit es un compendio, por una parte es deudor de tradiciones mesopotámicas mucho más antiguas que las hebreas -la epopeya de Gilgamesh incluida, por otra parte tiene más de una vertiente ese relato de la Creación -que en realidad son varios relatos superpuestos-.
 
Bereshit
 
Así encontramos una explicación cosmogónica y otra que alude a la etnogénesis de los hebreos, esta segunda puede observarse en el relato de Caín y Abel, a Caín se le exilia y dice "que quién lo encuentre lo matará" y por eso Elohim le da unas garantías de que eso no sucederá, ergo... se está hablando de la existencia de más personas que la descendencia de Adán, recordemos también que Caín va a Nod dónde conoce a su esposa. No es extraño que en pueblos antiguos cuando se hace una referencia al "género humano" en realidad se aluda solo a la propia etnia o comunidad, sin ir más lejos, en época ya tan avanzada como la de Justiniano, Juan Zonaras alude al "género humano" en relación a los romanos, es decir, excluye de esta categoría a todo elemento no romano.

Por otra parte, y volviendo al Bereshit y su deidad, en la formación de D_os -que no es el Dios de los cristianos- se entrecruzan diversos elementos, por una parte tenemos a Yah y su culto, por otra a El, del cual se derivará a Elohim y se identificará con Yah, la fusión de estos elementos dará lugar a la distinción de denominación entre Elohim que se interpreta como plural mayestático de D_os, y Yah que se relacionará con el Shem Hameforash y con el Tetragramaton -YHVH-, a su vez eso tiene que ver no sólo con el verbo "ser" sino, también, con el concepto de lo que "es" realmente -por eso sólo hay un posible "Yo Soy"-, a su vez se acabará por referirse a Yah como "El Nombre" -Hashem- y "El Nombre" resulta ser lo único que tiene ontología propia -no devenida-.
 
El judaísmo rabínico y la Cábala
 
Todo esto evolucionará , muy posteriormente, en la tradición rabínica hacia el judaísmo rabínico -entendiendo por éste al posterior al Segundo Templo- cuya versión mística más elaborada dará lugar a la Cábala, que se crea entre los siglos X y XII EC, es ahí dónde encontramos un esfuerzo por presentar un "corpus" que relacione toda tradición y texto a partir del canon ya establecido. Por "corpus" me refiero a la "teoría" -o teología- que vincule lógicamente todo ese bagaje, la cábala lo hace de una manera peculiar, no recurre ni al simbolismo externo ni a la literalidad estricta, hace otra cosa: bucea en la textualidad, en la forma y la semántica.
 
Por eso D_os -que no Dios- es un D_os de la semántica y eso se describe con claridad meridiana en el Sepher Yetzirah, la clave se busca en la misma forma del texto, no en lo que dice o deja de decir literalmente y lo que narra sino en como se narra, en las palabras, es, en cierto modo, una peculiar deconstrucción -que llega a su extremo en gematria, que ya por deconstruir separa letras y las vuelve a mezclar-.

“Ratzón”, bien y mal
 
Ese "corpus" teórico es el que elimina el problema del mal por un método bastante sencillo -y, por otro lado, de bastante sentido común- dice que el mal y el bien son necesarios -lo que viene a ser una manera de decir que son la misma cosa, que forman una unidad- llegando a decirse en el Zohar que el "Ángel de la Muerte" es bueno, y que la "tentación" también lo es, entre otras cosas porqué los considera un medio por el cual Elohim dota de ontología a lo humano -esa es también una de las claves del libro Iyov, no el asunto de la fe o la paciencia, Iyov pasa por lo que pasa porque el contacto con Elohim "quema" y, resulta, que ese contacto es lo único que otorga ontología al otorgar parte de la esencia de Elohim-.

Así se resuelve -o disuelve- el problema del bien y el mal -cosa que no logra hacer, o lo hace deficientemente. el cristianismo-. No es precisa una Teodicea, bien y mal son necesarios, bien y mal son la misma cosa, bien y mal residen en Elohim y, en última instancia, son emanaciones de En Sof, que es el Infinito o la voluntad -ratzón- simple.

Por otra parte resulta que la nada -ain- es algo, dicho de otra manera, el concepto de "nada" se identifica con "vacio", lo que a su vez lleva a que en la forma reside el vacio y la nada -ain-.

La luz es una emanación de En Sof pero no es En Sof, es la emanación que forma y muestra la voluntad limitada de En Sof, cuya resultante es Elohim y todo lo que depende de Elohim, sin embargo En Sof mismo es... la voluntad ilimitada, es... todo y resulta que ain -que es nada- es esencial para poder separar el Todo de la Parte, entendiendo lo primero por la voluntad ilimitada -En Sof propiamente dicho- y lo segundo por la voluntad limitada.

Pero todo este andamiaje teórico -más que doctrinal- es el que se perfila a partir del misticismo judío de la cábala, que sólo cobra sentido dentro del judaísmo rabínico -no se puede separar de él, por eso todo intento de separar la cábala de su contexto religioso solo lleva a un absurdo incomprensible, es decir, ausente de lógica interna.

En este esquema no importa que oscuridad preceda a la luz o suceda lo inverso, sencillamente porqué son la misma cosa o, dicho en otras palabras, forman parte de una unidad, no siendo en absoluto antagónicas.

 
Jorge Romero Gil

 

Bibliografía

Bar Lev, Iejiel, El canto del alma, Ediciones Obelisco, Barcelona

Biblia de Jerusalén, Edición de 1976

El Zohar, vol. I, “Hakdamá-Sección de Bereshit”, Ediciones Obelisco, Barcelona, 2006

El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México

Graves, R., Patai, R.,  Los mitos hebreos

Renán, E., Historia de las religiones. Cristianismo y judaísmo
Tanaj, versión derivada de” Westminister Leningrad Codex”  del “the Westminister Hebrew Institute”

The Babylonian Talmud, traducción M.L. Rodkinson ,1918





lunes, 2 de enero de 2012

Tetragrámaton y Pentagrama esotérico



Vamos con el llamado tetragrámaton esotérico o pentagrama esotérico. Lo primero a decir es que no tiene nada que ver con el tetragrámaton que forma las cuatro letras del incompleto nombre del D_os de Israel.
La naturaleza del tetragrámaton como parte del Shem Hameforash
Lo segundo que en el pentagrama aparece junto a otros elementos simbólicos -bastante numerosos, dicho sea de paso- formando círculo alrededor del mismo la palabra tetragrammaton separada de la siguiente manera: TE TRA GRAM MA TON pretendiendo evocar el nombre de la divinidad formando, por lo demás, círculo protector alrededor de la estrella flamígera que es el pentagrama.
Equivocadamente algunas explicaciones esotéricas dicen que TE TRA GRAM MA TON es el nombre impronunciable de la divinidad, esto es claramente erróneo atendiendo a que la propia expresión “tetragrámaton” -sin dos “m” , por otro lado- simple y llanamente significa “cuatro letras”, nada más, y lo que evoca esa expresión no es el nombre impronunciable de la divinidad sino el nombre incompleto de la divinidad que aparece en el Shemoth que en hebreo es יהוה que puede traducirse a nuestro alfabeto por YHVH o YHWH.
Para empezar esa es la parte del nombre en sí -la expresión literal “cuatro letras” sea en griego o en chino evidentemente no lo es-, para continuar es impronunciable el nombre completo porque se desconoce las que faltan -aunque dado que son vocales y tiene relación con la expresión “Yo Soy” el número de combinaciones posibles es limitado, pero saberse a ciencia cierta no se sabe-, y para acabar durante la lectura de la Tora no se pronuncian ni siquiera esas cuatro letras sino una expresión alternativa -usualmente Adonay o Edonai, pero pudiera ser Elohim o Hashem igualmente- por mero respeto religioso no por una prohibición “mágica” -que viene a ser el resumen de la explicación esotérica- o por una “mala interpretación del Éxodo y del Deuteronomio” -que suele ser la interpretación cristiana respecto a las prevenciones judías para pronunciar esas letras-.
La sacralidad y el misticismo de las palabras
Ese respeto esta vinculado, al carácter que otorga el judaísmo a las palabras, y que se relaciona con la idea de que el “nombrar” es “crear” en determinado sentido -no exclusiva del judaísmo, sino más antigua que el mismo-, eso se entiende muy claramente si se conoce algo el judaísmo y su mística, sin ir más lejos se expresa ese sentido “creador” de las palabras en el Sepher Yetzirah, el Zohar también lo viene a indicar pero es obra más compleja. Así que lo de las “malas interpretaciones tanajicas” o “prohibiciones mágicas”...nada de nada.
Por otra parte resulta un tanto absurdo el colocar formando círculo que contribuye al carácter protector y de poder del símbolo no un nombre incompleto -pronunciable o no- sino la literal expresión “cuatro letras”, es una confusión del estilo de entender que el acrónimo “Jehová” sea un nombre. Dificilmente si existiese algo de lo que protegerse o que dominar se arredraría ante una expresión como eso, ergo: no tiene sentido pretender dotar a esa expresión de poder alguno.
Tetragrammaton como pentagrama esotérico
Ahora bien, la explicación esotérica -que nada tiene que ver, como se ha dicho, ni con la expresión “tetragramaton” ni con las letras que lo componen- se remite a la curiosa variante “tetragrammaton” que según alguna corriente del esoterismo significa:
Te”, que equivaldría a “Dios”
Tra”, que equivaldría a “desarrollar”
Gram”, que equivaldría a “grabar”
Ma”, que equivaldría a “alma”
Ton”, que equivaldría a “deidad familiar”
Obviamente, tal cosa no tiene la menor relación con el significado original y real de la expresión “tetragrámaton” ni con las cuatro letras que lo componen en sí, esto es: YHVH.
Sí que en según que variantes del pentagrama aparecen dichas letras en su brazo izquierdo, sin embargo no está claro que evoquen el incompleto nombre de D_os o bien el nombre “Eva”, todo depende de una letra inicial -en castellano parecería “final” porque el hebreo se escribe de derecha a izquierda- que cambia la palabra hebrea YHVH (el tetragramaton) por HVH (Eva), digamos que si se pone יהוה se está escribiendo YHVH pero si se pone הוה se está escribiendo HVH (Eva).
El tetragramaton y Eliphas Levi
Una explicación completa y detallada del significado de la simbología y las funciones del pentagrama esotérico -que, repito, nada tiene que ver con el tetragramaton relacionado con el Shem Hameforash- se puede encontrar en la obra de Eliphas Levi (que en realidad se llamaba Alphonse Constant) “Dogma y Ritual de la Alta Magia” (de unas 259 páginas, la obra está dividida en dos tomos, el original está escrito en francés pero hay traducción al castellano). Si bien dependiendo de que grupo o corriente del esoterismo se trate esos significados pueden ser más o menos cambiantes.
En cuanto a la opinión que me merece pues... los “híbridos” basados en errores y pasados por la capa de lo hermético y misterioso me parece que... ya parten de una mala base.
El tetragramaton es simple y llanamente la expresión “cuatro letras” para referirse a YHVH. Se podría hasta intentar buscar significados “particulares” a cada una de las letras que lo componen -aunque a mi parecer no hay mucho más que el que el conjunto de las mismas relacionado con el concepto “ser” y con “Yo Soy”-, a fin de cuentas la cábala judía busca significados “encriptados” en los textos tanájicos y la gematria desglosa las palabras por letras. Pero añadirle una “m” a la expresión tetragramaton y convertirla en sí misma en un “nombre de poder” es algo -como ya se ha dicho- más o menos igual de absurdo que pretender que el acrónimo “Jehová” sea un nombre

Jorge Romero Gil

Bibliografía
Anónimo, Sepher Yetzirhá, versión de Aryeh Kaplan

Bar Lev, Iejiel, El canto del alma, Ediciones Obelisco, Barcelona

Biblia de Jerusalén, Edición de 1976

De León, Moshe, Zohar, Ediciones Obelisco, Barcelona, en curso de publicación desde el año 2001.

El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México

Levi, Eliphas, Dogma y ritual de la Alta Magia

Renán, E., Historia de las religiones. Cristianismo y judaísmo

Tanaj, versión derivada de” Westminister Leningrad Codex”  del “the Westminister Hebrew Institute”

The Babylonian Talmud, traducción M.L. Rodkinson ,1918



miércoles, 28 de diciembre de 2011

Gematria y numerología




La Gematria se refiere solo –y solo puede referirse- al estudio de la cábala, entendida ésta como una mística propia del judaísmo –de una religión concreta- e inseparable e indisociable de la misma.

Pretender aplicar la gematria a cualquier otro contexto resultaría un absurdo tal como aplicar el credo nicenoconstantinopolitano a una rama del budismo o del taosimo, en definitiva, sería un sinsentido.

Las dificultades de la gematria

El uso de la gematria es algo bastante complicado, bastante arriesgado –debido en parte a lo peculiar de su metodología, que da ciertas libertades auténticamente deconstructivas en un sentido derridiano, es decir, de la dissémination del término, al punto de proceder a una dissémination que no se limita a la palabra y sus significados sino a sus componentes más esenciales, letra a letra- y que, por parte de los cabalistas, se ha utilizado con gran precaución y con poca asiduidad, pese a lo cual la parte más arriesgada de la cábala es, precisamente, la gematria, debido a la tentación de emplear ésta como una mancia, cuando no está concebida para eso, sino para otra cosa: profundizar en la Torá.

La gematria, como se dijo en otra parte, funciona a la vez por deconstrucción –letra a letra- y por conexión analógica, así sí en la Torá aparecen dos términos que una vez realizado el proceso dan un valor igual –pongamos, por ejemplo, el número 42- se considera que esos dos términos están interconectados, y a partir se busca un sentido.

El proceso, desde ese punto, es de lo más interpretativo dentro de la cábala, de ahí vienen sus riesgos, de esa fase y de la combinación de la misma con la posibilidad que ofrece la gematria de alterar el orden de las letras de las palabras. Por ejemplo, el termino “ain” significa “nada” –obviamente transliterado-, en gematria sería correcto tanto usar su valor como alterar el orden de esas cuatro letras, eso último no afectará al valor numérico de la palabra –recordemos, el orden de los factores no altera el producto- pero sí puede afectar a las interpretaciones extraídas de la comparación con otro término que tuviese el mismo valor numérico que “ain”.

Un proceso interpretativo que contiene ciertos riesgos creativos

Por ello mismo resulta una práctica muy poco segura, dentro de la cábala, que debe utilizarse con extrema prudencia y no obsesionarse con lo que pueden parecer “predicciones” o cosa semejante. Eso es tanto usar mal la gemetria, la cábala y, lo más importante, la propia Torá y la “ratzón” –voluntad- humana que acaba tratando de imperar sobre el texto.

En la Torá se busca una gnosis, que se funde en forma y fondo –de ahí el carácter sagrado de las palabras y de las letras, de la textualidad del lenguaje-, pero ni se busca ni puede buscarse un oráculo, y quién lo hace se equivoca, profundamente.

La forma lo contiene todo, incluido el vacio, que se materializa en “ain” –nada- y que es lo que permite que surjan las emanaciones que son lo propio del proceso creador, que es un proceso lingüístico y semántico, como dice el Sepher Yetzirah: Con treinta y dos senderos de Sabiduría asombrosa grabó Yah, el Señor de los Ejércitos, el D_os de Israel, Elhoim vivo, El Shaddai Misericordioso, Elevado en el cielo y Exaltado, mora en la Eternidad y su nombre es Santo. Creó el mundo con tres libros, con letras, con números y con la palabra hablada.

Diez Senderos de la nada y veintidos letras de Fundamento: Tres Madres, Siete Dobles y doce Elementales.


(fragmento del Sepher Yetzirah)

Y como se repite en el Zohar:

<<Llamamos En Sof (Infinito) a lo que nadie comprenderá jamás, a aquello que no tendrá fin porque no tuvo principio>> (Zohar, II, 239a)

<<De ninguna manera debemos concluir de la sentencia "la materia fue creada por el Verbo" que éste se había manifestado antes de la Creación. Cierto es que "ha existido durante toda la eternidad", pero sólo se manifesto por primera vez cuando fue creada la materia. Antes, el misterioso En Sof (Infinito) manifestaba su omnipotencia y su inmensa bondad con la ayuda del misterioso Pensamiento, de la misma esencia que el misterioso Verbo, pero silencioso (...) la palabra es capaz de expresar todo lo material>> (Zohar, I, 16b)

Gematria y numerologia

La gematria es posible por la sencilla razón de que a cada letra hebrea le corresponde un valor, esto es así no por nada especialmente “esotérico” o “secreto” sino por algo bastante “exóterico”, en hebreo se usaban los signos de las letras como signos numéricos –exactamente igual que hacían los romanos con su alfabeto-, de ahí se deriva ese valor, andarse con mezclas extrañas entre la gematria, el taoísmo y el pitagorismo, por ejemplo, quedará muy bien y hasta puede que “vista mucho” pero no es gematria, y andar buscando aplicaciones de la gematria fuera del os textos a los que puede aplicarse es, simplemente, absurdo, aún peor: carece por completo de lógica –lo absurdo puede tenerla-.

En la aplicación de la gematria no entran conceptos extraños a la misma como, por ejemplo, el “valor vibracional” del número ¿Qué rayos es eso? Nada propio del judaísmo ni de su mística, el valor del número es, valga la redundancia, numérico, punto. No tiene otro valor que el permitir analogías en un determinado “corpus” textual –no en otro- y localizar interacciones en el mismo, nada más.

Poco importa a la gematria la fecha en la que uno ha nacido o la forma de datarla, la dirección de su vivienda o el número de serie de su frigorífico, todo eso, es caer en el más completo desatino.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Anónimo, Sepher Yetzirhá, versión de Aryeh Kaplan

Bar Lev, Iejiel, El canto del alma, Ediciones Obelisco, Barcelona

De León, Moshe, Zohar, Ediciones Obelisco, Barcelona, en curso de publicación desde el año 2001.

El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México


martes, 20 de diciembre de 2011

Cábala y Gematria



La gematria es la numerología hebrea que se aplica en la cábala asignando valores numéricos a las letras del alfabeto hebreo –luego, la primera cuestión a tener en cuenta es que tan solo funciona dentro de ese alfabeto-.

Las letras hebreas, en gematria, se abordan desde el metalenguaje y la metatésis –alterando el orden de las letras en una palabra-, este último punto la convierte en una práctica especialmente arriesgada a la hora de extraer conclusiones.

Los riesgos de la gematria

En puridad, no debiera hacerse, no por estar prohibido sino por ser un conocimiento que puede inducir a error… tomando como conclusión, también a eso se refiere el Zohar cuando dice: "Rabbí Simón empezó a hablar así: El traidor revela los secretos, pero aquél cuyo corazón es fiel guarda para sí la palabra que le ha sido confiada. (Mishlei 11:13). El mundo no subsiste sino por el secreto. Si el secreto es necesario en las cosas profanas, cuanto más lo es en el Misterio de los misterios del más antiguo de los tiempos, que ni tan sólo fue confiado a los ángeles superiores." (Zohar, III 127b-128a).

La gematria se emplea especialmente en los textos de la Torá, otras utilizaciones hipotéticas en textos de otro idioma obligarían primero a traducirlo al hebreo, cabe decir que eso aumentaría la complejidad y la incidencia del “factor confusión” en la gematria. Porqué ésta no atiende a la literalidad ni a lo interpretativo sino a la textualidad, pero va más allá en la misma: procede a deconstruir las palabras letra a letra, alterar su orden y atribuir un valor numérico –tasado para cada letra- extrayendo conclusiones teóricas a partir de ahí.

Si la suma de los valores de las diferentes letras de una palabra coinciden con la suma de otra palabra se entiende que entre ellas existe una analogía y se busca una relación, es ahí dónde entra el riesgo de lo interpretativo y de las conclusiones –o hipótesis- arriesgadas que, en ocasiones, alcanzan lo descabellado.

Desde luego, no es gematria cualquier otro método que desee implicar el valor numérico de las palabras –será otra cosa, mejor o peor, pero no gematria-, ni tampoco es gematria intentar encontrar en un número cualquiera un significado simbólico “per se”.

Tampoco es gematría, en sentido ortodoxo, utilizar este método fuera del Tanaj –por no decir la Torá- dado que su significado se encuentra íntimamente entrelazado con el de la cabalá hebrea y ésta, única y exclusivamente, adquiere sentido dentro del misticismo judío, esto es, dentro del judaísmo.

Ni es cábala, ni es gematria, cualquier cosa que se mezcle con otras prácticas –sea feng-shui, reiki, yoga u otras semejantes- y se presente como un “corpus”, eso será más o menos respetable –dependiendo de sus objetivos y veracidad, al menos en lo tendencial-, pero… no es gematria, no es cábala, no es misticismo hebreo y, desde luego, ni es ni forma parte del judaísmo.

Los valores de las letras en la gematria

En primer lugar cabe aludir a tres conceptos básicos al abordar la gematria: la letra en sí, el nombre de la letra y, por último, el valor individual asignado a la letra, primero expondremos esas tres cosas y, después, aludiremos al porqué de ese valor numérico, así nos encontramos con lo siguiente:

Letra en hebreo
Nombre de la letra
Valor de la letra
א
Aleph
1
ב
Beth
2
ג
Gimel
3
ד Dálet
4
ה
Hei
5
ו
Vav
6
ז
Zayn
7
ח
Jet
8
ט
Teth
9
י
Yod
10
כ
Caph
20
ל
Lamed
30
מ
Mem
40
נ
Nun
50
ע
Ayin
70
ס
Samej
60
פ
Pei
80
צ
Tzadi
90
ק
Qoph
100
ר
Reish
200
ש
Shin
300
ת
Tav
400
ך
Caph
500
ם
Mem
600
ן
Nun
700
ף
Pei
800
ץ
Tzadi
900

La anterior tabla muestra gráficamente esas correlaciones, en lo que respecta a las letras básicas. Sin entrar en otras características de las mismas, tales como sus sonidos, la diferencia entre letras propiamente dichas y los signos nikudót –que son puntos y rayas que se utilizan como símbolos vocálicos y que en la tabla no se muestran-, que nos llevarían más a la lengua y escritura hebreas y menos a la gematria.

¡Ah! sí, el porqué de ese valor numérico, pues… no se debe a ningún arcano oculto sino a algo tan simple como que el hebreo utiliza los signos de las letras también… como números, ni más ni menos que lo que sucede con la numeración romana ¿Por qué tal valor y no otro? La respuesta vuelve a ser parecida a lo anterior: por convención.

La paradoja de la textualidad: hermenéutica y deconstrucción

La gematria atiende al valor numérico de las palabras y las Noíariqon entiende cada palabra como un acróstico que se puede desglosar en varias o formar varias, letra a letra, curiosa y paradójicamente en tal método se unen la hermenéutica y la deconstrucción.

Esas dos son las middoí o reglas que cabe destacar en este sentido interpretativo. Por medio de ello se realizan deducciones del texto bíblico a partir de los valores numéricos de las letras y de lo formado por ellas.

Teniendo en cuenta la multitud de deducciones y conclusiones -muchas de ellas peregrinas- que a partir de aquí puede alcanzarse, la tradición recomienda muchísima prudencia en su uso, y, en general, los cabalistas judíos no abusan de tales recursos -aunque alguno hay y hubo que sí lo hizo-. También hay quién usa y abusa de esto entre quienes manejan la cábala al margen del judaísmo -cosa de difícil comprensión-, pero tampoco es de extrañar... también manejan ciertos aspectos del budismo al margen del Canon Pali.

La tradición atribuye la autoría de este método a Rabbí Eliézer, contemporáneo del Simón Bar Kochba (siglo I de la Era Común), aunque en realidad el sistema en su redacción final puede situarse entre los siglos VI y VIII EC, aunque no es descartable el uso de materiales más antiguos, no obstante la prudencia nos indica no aventurarnos más allá de las dataciones comprobables. En el Talmud babilónico no aparece citada directamente la gematria ni las Noíariqon, pero las middot –entre las que se encuentran esas dos formulas o reglas- se suelen incluir como apéndice hacia el final del tratado de Berakot. En concreto esto se recoge en el Aliaras L"B middot o Alidras Agur.

Un ejemplo del proceder de la gematria, la conexión o correlación entre lo humano y lo divino se deduce a partir de la suma del valor numérico, ¿de qué valor numérico? Pues, precisamente del de Adam y el fragmento conocido del nombre de D_os, del idéntico resultado de la suma del valor de las letras que forman ambos se deduce su relación -aunque hay otra correlación que atiende a la etimología de Adam, pero esa es otra historia-. Así las letras que forman parte del Nombre Divino {YHWH. YWD, H\ty'W, H' = 20+6+13+6= 45) equivale al valor numérico de la palabra Adam ('DM: 1+4+40 = 45). De esa manera funciona la gematria.

Jorge Romero Gil

Bibliografía

Bar Lev, Iejiel, El canto del alma, Ediciones Obelisco, Barcelona

El Zohar, vol. I, “Hakdamá-Sección de Bereshit”, Ediciones Obelisco, Barcelona, 2006

El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México